Criterios

¿Lo avanzado es trasnochado?


3/jun/03 21:32 PM
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DIJE EN OTRA OCASIÓN que el progreso también trae retroceso; lo cual es cierto cuando se avanza mal y se suprime lo bueno. Me refería a cuestiones de enseñanza, pero también podría aplicarse a la religión mi art. del mt. 13 de mayo alusivo al Papa, que obtuvo respuesta el jueves 22. Y pues conozco a quien con seudónimo él me citaba a mí por mi nombre, me parecía más provechoso dialogar ambos en el Seminario. Mas, por si fuese mejor sacarle al público sencillo de posibles confusiones, aclararía lo siguiente: es cierto que sería una teóloga trasnochada quien, manteniéndose fiel a las enseñanzas de Jesús y al humilde comportamiento de los apóstoles, no se mostrase conforme con el esplendor, dominio, riqueza y poderío papal, extensivo a derechos e intervenciones socio-políticas en todos los países y religiones. Considerar que la Iglesia católica está necesitando una profunda reforma (un avance) debe ser para algunos algo trasnochado.

Supone, pues, S. Domingo, que semejante teóloga no conoce bien el evangelio porque olvida ?según él? que "Jesús felicita a quienes trabajan por la paz y el bien", haciéndonos "luz del mundo" y "sal de la tierra". Disculpe Vd. que, en favor de quienes no conozcan bien las Escrituras, me permita aducir que ¡en ningún texto del evangelio se emplea la expresión trabajar por la paz, sino "consolar a los pobres y los que sufren, alentando a los pacíficos, los mansos, los que lloran, los que padecen persecuciones, porque serán bienaventurados en el cielo". Al aludir Jesús a ser "luz del mundo" (Mt 5,14), se refiere a "iluminar la fe" y la "Verdad" de los misterios divinos; pero distinto era decirle a uno que "la lámpara del cuerpo es su ojo" (Mt 6,22; Lc 11,34). Y para advertir que debemos dar ejemplo, se alude a la metáfora de "la sal de la tierra" que, si se vuelve sosa, merece ser hollada (Mt 5,13). Ser como la "sal" es entregarse y desaparecer haciendo el bien.

Y pues "obras son amores" permítame recordar que años atrás, en una reunión, mencioné las "obras de misericordia" y se rechazaron con energía alegando que no debe existir "caridad" sino "justicia". Censure, pues, lo que me está pasando: necesitaba hacer una obra en mi casa, y el operario pidió por anticipado unos miles de euros que se llevó, alegando necesidades propias. ¿Debía denunciarlo con "justicia"?, ¿o atenerme con "misericordia" al evangelio (Mt 18,21-27) y al Padrenuestro? Mi casa lleva un año sin el arreglo iniciado, porque siendo un matrimonio "trasnochado", cumplimos lo que rezamos: "perdónanos... como debemos perdonar a nuestros deudores". Y falso es sustituir "deudores" por "ofensa"; porque ni todos nos ofenden, ni todos ofendemos a Dios; pero sí todos le somos deudores a Dios, hasta de la vida.

¿Acaso enriquecer, alabar, ensalzar, cuasi adorar a un "hombre", es lo que enseñaba Jesús? ¡Qué trasnochada estoy! Y ¡qué necia ilusa! Porque confío en que la luz de mi humilde celemín pueda ofrecer algún rayito a los prepotentes sacerdotes y fariseos acusados y reprochados por Jesús (Mt 23), advirtiéndoles a ellos: "Oísteis que se dijo... pero Yo os digo..." (Mt 5). Entender los evangelios es "vivirlos"; y es saber interpretar las metáforas y alegorías evangélicas como nos enseña la Hermenéutica bíblica. En este "avanzado" estudio me muevo; no en inmovilistas preceptos impuestos por los hombres. Y porque este avance ilumina y da fuerza a mi comportamiento, nunca osaría caer en el triste error de "sentar cátedra", ni mucho menos, erigirme en "árbitro" de nadie ni de "nada". Mas no por eso "encender la lámpara escondiéndola debajo del celemín, sino alumbrando en el candelero la luz de los que están en la casa" (Mt 5,15). Y la "casa" es para mí la Iglesia de Cristo. Pero la Iglesia no es "un hombre", ni "tales engreídos hombres". Es la luz de todo fiel seguidor del único Maestro que nos invita a "alumbrar nuestra luz delante de los hombres" (id. 16), no refiriéndose a nuestra "persona" sino a nuestras "obras": ¡sin aplausos ni endiosamientos! Jesús se escondía de las turbas cuando querían aclamarlo.

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