Criterios

Acuerdos


16/jun/03 21:33 PM
Edición impresa

LO PEOR NO ES QUE MUCHAS DE LAS ALIANZAS acordadas por los partidos sea contra natura: lo peor es que es contra nosotros. Muchos ayuntamientos han conseguido un delgado equilibrio en su formación y en otros se ha formado una gorda. Los ediles se han calumniado mutuamente diciéndose cosas que son completamente ciertas y algunos se han visto obligados a acudir a sus panoplias de cuchillos cachicuernos para batirse en un duelo de caballeros. Otros no han tenido más remedio que echarse en cara cosas antiguas, comprobando que el territorio facial no escaseaba. Gentes que no se podían ver se han convertido en enemigos inseparables, pero ya está resuelto todo: los nuevos ayuntamientos se han constituido. Lo que más ha salido a relucir es la corrupción inmobiliaria. La concejalía más "golosa" ?el adjetivo es de un alcalde? es la de urbanismo. Ese servicio a la patria, aunque sea a la patria chica, puede dar un vuelco grande a la vida del que ostenta el honroso cargo. No así la concejalía de cultura, que suele utilizarse para cumplir con eso de la cuota femenina, cosa generalmente preferible a que sea ocupada por el más bruto de la comarca, que se morirá convencido de que Ortega y Gasset eran dos que escribían en colaboración. Es curioso que se hable tanto de corruptos y tan poco de corruptores. Estos últimos son absolutamente necesarios para que se den los primeros, pero hay que reconocer que la corrupción no se da por igual en las distintas áreas municipales. ¿Quién ha oído nunca que un concejal de cultura haya sido sobornado para que haga otro ciclo más de conferencias sobre la poesía de Cernuda? En cambio, siempre andan en lenguas de la gente los chanchullos de los mohatreros que se alían con los constructores. Los hay que serían capaces de construir chalets adosados en el monte Calvario. Lo que quizá no va a ser posible es la construcción de una sociedad más justa con estas cuadrillas de peritos en componendas y especialistas en el toma y daca.