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CARTAS AL DIRECTOR


Las revoluciones económicas (los márgenes)
20/jun/03 21:34 PM
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Las revoluciones económicas (los márgenes)

Este mundo moderno en el que nos ha tocado vivir tiene muchísimas ventajas de todo tipo. Sin embargo con tanto que ha cambiado todo, lo que no ha cambiado nada es la dependencia de los acontecimientos del devenir económico. En esto aún estamos en la prehistoria. La economía sigue dominando al mundo.

Dentro de las últimas revoluciones económicas, y en las denominaciones originales, están las "joint ventures", las famosas franquicias tan implantadas ya en nuestra economía. El "just-in-time", o suministros al momento, bastante aplicada en las industrias de corte "arriortueño". La revolución de los salarios, o cuando la imaginación llega a las remuneraciones, díficilmente implantable entre nosotros, al menos de momento. Por último está la revolución de los márgenes, aún por llegar a la práctica totalidad de nuestros comercios y empresas comerciales.

Si convenimos en que la única manera de salir y no entrar en las famosas crisis cíclicas de esta economía pendular que tanto nos aflige y a la que no podemos del todo controlar es la incentivación constante y continua del consumo sensato pero intenso, debemos dejar de lamentarnos y pasar a la acción. La imaginación, la creatividad, y los márgenes cortos son el camino al futuro, y no hay más. Protestar y querer que se nos proteja para que podamos cargar márgenes en la mayoría de las veces, hasta más del doble del costo, por ser unos ineptos comerciales a la hora de comprar, transportar y distribuir es una causa perdida.

La realidad nos aterrizará tarde o temprano. Rotación alta, margen bajo. Fue el secreto del éxito del comercio hindú, tan arraigado en las Islas, disminuido hoy por la pérdida de los puertos francos, pero también por las ambiciones de los mayoristas, no dispuestos a sacrificar nunca nada de sus altos márgenes. Debemos aprender y rápido. Destinemos nuestro dinero, que tanto nos cuesta ganar, a quien nos respete y nos ayude a tener más capacidad de gasto con la misma masa monetaria. Obliguémoslos a la revolución de los márgenes.

L. Soriano

Estamos en un momento de regresión, de espera, de volver si fuera posible a nuestras tareas de toda la vida. Aquí, en estas Islas Afortunadas, desafortunadamente hemos vendido nuestro yo propio creyendo que íbamos a vivir mejor. Los resultados son cada vez más inciertos: grandes superficies por todas partes; cada día surgen más terrenos secos abandonados a la espera de que llegue la ocasión de venderlos para así ir sembrando todavía más paro; dinero que cada vez vale menos; juventud que cada día le cuesta más iniciarse en el trabajo.

Juventud que, si no se esfuerza por aprender, por saber más que el que viene de fuera, se quedará rezagada y, en su despecho, la emprenderá con éste o aquel inmigrante, que, necesitado, también se esfuerza por aprender y abrirse camino, a veces dejándolo todo atrás. Necesitamos una juventud bien formada, educada, que se dé cuenta de que una base, tanto profesional como humana, le abrirá muchas puertas. Es el momento de ayudar a nuestra juvenrtud para que el mañana que está a las puertas les sea más propicio y aprenda a llevar con mano firme estas islas nuestras que tanto queremos.

Antonia Mª Delgado

La Orotava