Criterios

Inexplicable olvido de los minusválidos más jóvenes


20/jun/03 21:34 PM
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UN REPORTAJE de este periódico ha sacado a la luz esta semana un fallo en el sistema de asistencia social que tiene su importancia: los niños y jóvenes discapacitados de 3 a 18 años no cuentan para las administraciones públicas a la hora de programar actividades de ocio en verano. Ni siquiera reconocen como minusválidas a las personas de este segmento de edad. Sólo la Consejería de Educación se ocupa de ellas durante el curso escolar, y Sanidad si se trata de aplicar terapias.

Por tanto, llegadas estas fechas, miles de familias canarias encuentran que no pueden ofrecer a sus hijos un verano que los haga olvidar la rutina del resto del año, con algún tipo de distracción o aprendizaje que los recompense del esfuerzo realizado durante largos meses y les sirva a ellas para descansar, siquiera unos días, del agotador trabajo que supone compaginar el cuidado de un inválido con llevar una casa o ganarse el sueldo fuera. Porque los escasos centros privados que admiten a estas personas cobran unos precios que, al no estar subvencionados, no siempre están al alcance de sus familias.

Al recordarles esta laguna de los servicios sociales, alguna institución, como el Cabildo tinerfeño y el Instituto de Atención Social y Sanitaria, han prometido que reconsiderarán el reconocimiento de la discapacidad a estos niños y jóvenes que, en realidad, sufren una discriminación injustificada ya que sólo se basa en el criterios de la edad.

En una sociedad avanzada, que se enorgullece de atender cada día mejor a sus miembros con menos oportunidades, llama la atención este olvido, sin duda producto de criterios económicos. Estamos en lo de siempre: ¿cómo se establece el orden de prioridades a la hora de gastar el dinero público?