Criterios

El turismo de calidad viene en cruceros


20/jun/03 21:34 PM
Edición impresa

DURANTE MUCHOS AÑOS los sectores turísticos y los medios informativos de Tenerife, de Canarias, se han quejado de la ausencia de aquel turismo de calidad que antaño llegaba a nuestros hoteles emblemáticos (Quisisana, Pino de Oro, Camacho, Orotava, Sprag, Taoro, Marquesa, Monopol, etc., etc.) primero antes de las guerras (civil y mundial) y después con el "boom turístico" promovido por el ministro Fraga Iribarne, con la "invasión" de las nórdicas en el "Venus", aquel mini-crucero de dos chimeneas con franjas negras y blancas, que cada semana arribaba a Santa Cruz y los primeros vuelos de Sabena a Los Rodeos...

Turismo que con la implantación de los vuelos charter se fue masificando y abaratando hasta concentrarse en dos clases de visitantes: los veteranos de la tercera edad del Inserso español y de otros países y los estudiantes peninsulares, por una parte, y por la otra, especialmente en el Sur de Tenerife y Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, la invasión de "hooligans" y otras "castas" de diferentes países europeos. Invasión que ha actuado en detrimento de aquel turismo de calidad que ahuyentaron y que ha provocado las quejas del sector reflejadas en los medios de comunicación.

¿Ha desaparecido el turismo de calidad? No. Lo que ha hecho es cambiar de modo de viajar y disfrutar del ocio, popularizando el sistema de cruceros, antes exclusivo de los magnates que podían permitirse el lujo de viajar en los "Queen Mary o Elizabeth, France, Normandie, los Castles, los Blue Star", etc., etc. y mucho antes, en Canarias, en los barcos mixtos ingleses, de paso de o para las colonias.

Cientos de grandes, enormes, gigantescos cruceros, lujosísimos y confortables, recorren los mares, repletos de ese turismo de calidad económica cómodamente instalado, disfrutando de las excelencias a bordo, navegando durante las noches, disfrutando de fiestas, atracciones y banquetes, mientras en las escalas diurnas realizan interesantes visitas, corriendo detrás del "abanico o sombrilla" de su guía, visitando monumentos, museos, catedrales, parques, etc., o quedándose tranquilos en su nave disfrutando de las piscinas, solarios, gimnasios, saunas, etc., etc.

Y esos grandes cruceros, cada día en mayor número, llegan a Canarias, a Tenerife, y si tienen la "suerte" de no llegar en domingo o festivo, podrán disfrutar de nuestra bellísima Capital y su comercio, bares, restaurantes, museos... pero si tienen la "desgracia" de llegar en domingo o festivo encontrarán todo cerrado, sin poder tomar un café o una copa y ¡el colmo! sin poder "hacer pis" porque no hay baños públicos, pero, eso sí, harán una visita muy económica a nuestros preciosos parques y jardines sin poder gastar ni un euro. Estupendo.

* Presidente de honor del

CIT de Santa Cruz