Criterios

Usted no me gusta


6/jul/03 21:35 PM
Edición impresa

DEBE HACER ya un montón de años, desde que Holanda y Alemania disputaron la final del campeonato del mundo de fútbol. Johan Cruyff era el capitán de aquella "naranja mecánica" que deleitó a propios y extraños con un fútbol preciosista y ligero que, sin embargo, cayó derrotado frente al fútbol de hormigón del combinado alemán, que tan buenos "resultados" le ha dado siempre.

Holanda perdió, pero no dejó resquemor en la afición. Perder así no es perder, o al menos no tiene los efectos secundarios de otras derrotas. Algunos pensamos que lo importante no es siempre ganar, aunque signifique dinero y parcelas en la historia. Ya ven, de aquella final, recuerdo con frescura a cada jugador del equipo holandés, mientras no pasan de tres los germanos campeones que siguen en mi memoria.

Toda esta referencia viene a cuento porque, tras el desarrollo del debate sobre el estado de la nación, los distintos medios informativos enseguida recogieron titulares con los resultados de no sé cuántas encuestas, en las que se recogía la victoria ?a los puntos, eso sí? de Aznar sobre Zapatero. Luego, en la letra pequeña, se hace ver que el líder socialista estuvo más realista, más cerca de los problemas sociales, de lo que nos preocupa a los españoles que mantenemos en mayor o menor proporción a unas entidades tan "generosas y desprendidas" como las bancarias. Las mantenemos los que debemos dinero, no los que no saben qué hacer con ello.

Dicen que don José María demostró más dominio, más experiencia en el cuerpo a cuerpo. Demostró saberse mover muy bien en los debates agrios. Zapatero lleva una línea de la que estamos empeñados en sacarle. Parece que la educación, el respeto, la disponibilidad y las buenas maneras no fueran rentables ni en los votos ni en el mercado. Hay mucha gente, por desgracia, que confunde disponibilidad con debilidad y no se da cuenta de que se matan más moscas con miel que con vinagre. Pero así es la cosa.

Interesa más cómo se habla que lo que se dice. La política se desprestigia en la medida en que se empeña en imitar la gestión comercial. Por eso está dañada. El espectador de un partido (de fútbol) se lleva para casa lo mismo, gane un equipo u otro. Pero se deleita con las buenas artes hasta del contrario. El Barça del "dream team", o el Madrid de la Quinta del Buitre llenaban todos los estadios. Gustaba verlos aunque perdieran. Quiero decir, aunque no ganaran, pues el fútbol ha de ser, por encima de todo, espectáculo y divertimento y eso lo daban siempre.

El matiz está en distinguir lo importante. Lo que se quiere. Si fútbol o victorias como sea. Andamos un tanto trastocados. ¿De qué nos sirve que la macroeconomía vaya "tan bien", si los "microecónomos" andamos tan jodidos? Si es que no hace ni un mes que se hablaba de que entre un 40 y un 50 por ciento de los ciudadanos las pasaban canutas para llegar a fin de mes.

¿Cómo puede presentarse el señor presidente con esa carga de cólera nada disimulada para intentar machacar al ?aunque le pese? líder de la oposición? ¿Es que España, en estos doce últimos meses, ha ido bien? ¿Es que el chapapote, la guerra, la vivienda, el avión chatarra que acabó con la vida de 62 militares son cuentos negros que nos hemos empeñado en relatar?

Para cualquier ciudadano independiente y con algo bajo el flequillo, la España dibujada por Zapatero era reconocible. Pero en el discurso del presidente... lo mismo de siempre: o conmigo o contra mí. Volvió a decirnos que, como presidente del Gobierno, no es responsable de nada de lo que pasa en este país. Una vez más, se erigió en la oposición de la oposición. Cuando entra en harina nunca da razones o argumentos sobre lo que hizo o dejó de hacer. Sólo descalifica al rival, entre los aplausos enardecidos de su grupo. Nunca le defrauda. Y si está en apuros... saca el "doberman" que lleva dentro.

Usted se va. Gracias a Dios. Los años de gobierno le han servido para agriarle el carácter y hacerle prepotente. Cada vez más. El relajo de la mayoría absoluta no le ha vuelto generoso ni compasivo. Todo lo contrario. Menos mal que en su partido hay gente que estila otras maneras, aunque si usted está cerca las disimula.

Váyase, señor Aznar. Las cosas se pueden hacer de otra manera. ¡Ah! Y llévese también a aquellos de su grupo que creen insultar llamando "maricón" al señor Llamazares. Perdone el titular, ya ve, su estilo se va contagiando.

Feliz domingo.