Criterios

Todo revuelto


6/jul/03 21:35 PM
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HE OBSERVADO recientemente que existen personas que atacan a otras, precisamente enaborlando las ideas que esos atacados defienden. Se hace reiteradamente. Incansablemente, hasta que se olvida por parte de todos.

No se combate esa forma de actuar, precisamente, por la confusión reinante. Por el trabajo abrumador que se soporta.

Quizá sería conveniente descubrir esa forma de conducirse, exponiendo con claridad, con argumentos claros, dónde está la verdad y dónde se asienta la mentira, el error.

Parece que la reiteración es norma imperante. Que lo valioso es la reiteración. Si se observan y analizan los discursos políticos de los últimos tiempos, descubrimos cómo determinadas ideas, con unas o con otras palabras, se repiten en casos más de seis veces.

Para descubrir lo que decimos es preciso tener buena memoria, porque sin ella no podemos descubrir lo que se nos dijo hace algunos años, y ahora se nos vuelve a presentar, quizás con un nuevo ropaje, pero con los mismos cuerpos. Además, sin memoria no podemos madurar, porque la memoria es una baza importante para la madurez. Incluso debe tenerse en cuenta la edad de los que reciben ese mensaje reiterativo, porque va a recibirse de distinta forma según la edad de cada receptor.

Por eso, los políticos, los que de alguna manera desean dirigirse a los demás deben examinar los mensajes pasados, descubrir en ellos la falacia y producirse con absoluta verdad, teniendo en cuenta a quienes se dirigen, porque la sociedad está integrada por distintos niveles, según la edad y sabiendo que parte de ella carece de memoria histórica. Dirigirse a todos con claridad, con sencillez y con brevedad.