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Fiesta y tradición Con él llegó el escándalo


6/jul/03 21:35 PM
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CON LA LLEGADA del período veraniego, la Isla alberga un sinfín de celebraciones populares en forma de fiestas y romerías. Raro es el municipio que no acoge cada semana, en alguna de sus localidades y barrios, una manifestación de estas características. Podría decirse que el ambiente festivo se respira en cualquier rincón de Tenerife, mezclándose a veces el bullicio y la alegría entre pueblo y pueblo, pero sin que se pierda la singularidad de cada una de las conmemoraciones. Porque ahí radica buena parte de la riqueza de ese acervo, con raíces muy diversas en cuanto a sus orígenes temporales e influencias etnográficas.

El conjunto de estas tradiciones festivas forma parte de nuestras señas culturales. Su fortalecimiento, entre otros motivos para preservarlas de los efectos de la creciente globalización, es tarea de todos. Consta que desde las administraciones públicas, especialmente los ayuntamientos, se realiza un importante esfuerzo en ese sentido. Pero conviene valorar de manera extraordinaria la labor ingente y altruista que desarrollan numerosos colectivos relacionados con la cultura, así como comisiones de fiestas vecinales, unidos en el objetivo de conservar un legado fundamental para la identidad tinerfeña y canaria.

Durante la última década, el Cabildo también ha querido prestar su apoyo al fomento de estas tradiciones, a través del respaldo a grupos que trabajan por el folklore, tanto para la renovación de la vestimenta popular, como para la mejora de la difusión y calidad de la música que interpretan. Incluso, la corporación ha colaborado en la participación de grupos insulares en festivales y exhibiciones celebradas fuera de nuestra geografía. Asimismo, emprendimos una iniciativa que dejó huella, como fue la campaña para el fomento del respeto hacia la correcta utilización de la vestimenta. Bajo la denominación "Cuida tus tradiciones", aquella idea sirvió de llamada de atención sobre el buen uso del traje de "mago" en romerías y manifestaciones populares.

Pero se contribuyó también a la recuperación de celebraciones de especial singularidad, en diferentes puntos de la Isla, todo ello dentro de nuestro decidido compromiso en beneficio de la conservación, investigación y difusión de los valores que nos resultan propios como pueblo, sin perder la perspectiva del carácter universalista que ha tenido Canarias a lo largo de su historia.

Queda por delante otro buen número de acciones por acometer, entre las que figura la creación del Centro de Documentación sobre Folklore y Tradiciones, que no sólo sirva para guardar y mostrar el resultado de la investigación y el rescate, sino que facilite, además, las condiciones para su conocimiento y exhibición en cada uno de nuestros pueblos. Se trata de una iniciativa que el Cabildo viene defendiendo desde hace varios años, tras la celebración de unas jornadas dedicadas a analizar la situación del folklore en la Isla. Aquel encuentro, en el que participaron activamente la mayor parte de los representantes de las agrupaciones canarias, tuvo como una de sus principales conclusiones la necesidad de crear un lugar como el que proyectamos ahora. Si entre todos somos capaces de llevarlo a cabo, estaremos contribuyendo al traspaso generacional de un tesoro cuyo valor resulta incalculable. No tiene precio.

* Presidente del Cabildo de Tenerife

ESTA ES UNA CARTA abierta a más de 16.000 vecinos de Santa Cruz que el 25 de mayo depositaron su confianza en la candidatura que yo encabezaba en nombre del Partido Popular para gobernar nuestra capital. Es una carta abierta a todos ellos, a los más de 16.000 electores, pero también al conjunto de vecinos de la ciudad, al que igualmente me debo como representante público.

Es una carta abierta para explicar el sentido del principio de acuerdo que hemos alcanzado con Coalición Canaria en Santa Cruz para formar un gobierno común al servicio de la ciudad y sus habitantes.

Durante la constitución del pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, el 14 de junio, mi grupo municipal apoyó la investidura de don Miguel Zerolo porque entendimos acertado confiar en el candidato que el pueblo de Santa Cruz había elegido mayoritariamente. No en vano, el discurso que tuve el honor de pronunciar minutos antes condicionaba esa confianza a la oportunidad de que Santa Cruz, a través de su Ayuntamiento, afrontase desde el diálogo y el entendimiento el presente y el futuro.

Entonces hablé ?y sigo haciéndolo hoy? de relanzar nuestra ciudad desde el punto de vista político, institucional y social dentro del concierto insular, regional y nacional. Mencionaba en aquella ocasión el Estatuto de la Capitalidad, la Ley de Grandes Ciudades y las políticas de la Unión Europea para áreas urbanas como la nuestra. En el orden económico y demográfico advertí aquella mañana sobre los riesgos que acechan nuestro futuro como capital. En cuanto al bienestar social, también me pronuncié entonces por la necesidad de dar un salto de calidad en los servicios que el Ayuntamiento presta a los vecinos.

En definitiva, entonces puse de manifiesto la conveniencia de que todos los concejales de Santa Cruz dejáramos a un lado las diferencias políticas, incluso personales si las hubiera, para trabajar juntos por el futuro de la ciudad. Ese fue el espíritu del discurso del Partido Popular entonces y también lo es ahora.

Y es precisamente el espíritu que creo que el alcalde ha valorado en la posición política del Partido Popular y que le ha animado a ofrecernos participación en el gobierno de nuestra ciudad. Es mi impresión. Desde luego, nosotros tenemos voluntad de colaborar lealmente, de aportar y sumar para que prospere la ciudad como entidad, como institución, como capital y muy especialmente para que prosperen sus habitantes.

Por tanto, me gustaría que este aspecto quede claro, el espíritu de colaboración, de diálogo, a la hora de afrontar los desafíos de Santa Cruz ha estado presente en todo momento en nuestra candidatura y ahora en nuestro grupo. Con independencia del actual principio de acuerdo o de nuestra presencia en responsabilidades de gobierno o de oposición, nosotros creemos en Santa Cruz y vamos a trabajar por Santa Cruz. Es una cuestión de convicción, de creer que la política sirve para arreglar los problemas de la gente y en ningún caso para caer en la descalificación o en el insulto. Quizá les parezca ingenua, pero yo lo creo así y apuesto por ello.

* Portavoz del PP en el Ayuntamiento

de Santa Cruz de Tenerife

A ESTAS alturas de la vida uno pierde cierta capacidad para convertirse en un fan de alguien o de algo, pero confieso que Berlusconi me cae bien en el terreno personal, al margen la opinión que me sugiere como político. Durante los años que mantuvo su escaño en el Parlamento Europeo fue un líder próximo, abierto y con frecuencia divertido. A poco de su acceso a la presidencia del Gobierno italiano, un grupo de eurodiputados del PPE presentes en Roma para asistir a un acto oficial fuimos invitados a su casa a una cena memorable, sobre todo por las ocurrencias y el talante divertido de Silvio Berlusconi, un típico representante del italiano que triunfa por sus cualidades personales y por su esfuerzo. Esa es la clave de su éxito, antes en la actividad empresarial hasta convertirse en una de las mayores fortunas, y ahora en la vida política.

El problema es que sus amigos de antes, los socialistas (especialmente los italianos, pero no sólo éstos), sin cuyo apoyo necesario su biografía empresarial no tendría el mismo brillo, no le perdonan su salto a la política para arrebatarles el poder. Esa es una de las claves de lo que está pasando con Berlusconi, aunque hay otras, claro. En un país como Italia, que en medio siglo ha tenido cincuenta y siete gobiernos distintos y en el que las distintas izquierdas han estado en el poder de una u otra manera, Berlusconi dispone de una mayoría sólida y preside un gobierno que parece capaz de agotar el mandato de una legislatura, mientras la izquierda tiene una presencia casi testimonial. Algo inédito en la historia de la República italiana.

Esta semana en Estrasburgo hemos vivido un episodio más, no uno más, sino uno especialmente grave, de esa relación conflictiva entre Berlusconi y la izquierda italiana y europea. Comienza el semestre de presidencia italiana y Berlusconi presentó su programa de trabajo. No es la primera vez que la izquierda rompe toda cortesía y protocolo al recibir a un presidente de diferente familia política. Al iniciar su discurso fue interrumpido por algunos gritos procedentes de la izquierda, mientras algunos diputados desplegaron numerosas pancartas en el interior del hemiciclo. Restablecido el orden, Berlusconi hizo una brillante exposición del trabajo por hacer durante los próximos meses, seis meses decisivos. Una Conferencia Intergubernamental deberá elaborar el texto para una constitución europea que previsiblemente será firmada por los representantes de los veinticinco Estados miembros el dieciséis de abril de 2004 en el Campidoglio de Roma, por dar sólo un ejemplo. En el debate posterior, una buena parte de los diputados que hablaban desde los bancos de la izquierda atacaron más al primer ministro italiano que al presidente del Consejo Europeo que presentaba su programa de trabajo. Con Berlusconi la izquierda italiana tiene un problema, pues aparte de ganarle las elecciones, se ha revelado como un brillante y temible parlamentario, que lejos de defenderse de las criticas de sus adversarios, les ataca sin complejos hasta ridiculizarlos. Eso en el Parlamento italiano puede ser hasta divertido, pero en Estrasburgo no estamos acostumbrados a esos debates. La izquierda intentó provocar a Berlusconi y lo hizo con pleno éxito. Sentado frente a él en el hemiciclo, su mirada burlona y su media sonrisa, me recordó al Robert Mitchum de la película "Con él llegó el escándalo". Y el escándalo alcanzó su clímax al replicar a un diputado socialista alemán. En el debate parlamentario la rapidez de reflejos, el humor y la ironía, mejor que el sarcasmo, es siempre un recurso refrescante. El socialdemócrata alemán Martin Schulz recuerda físicamente a aquel sargento Schulz que hacía el papel de patito feo y pagaba los platos rotos en aquella película sobre la guerra. Pero mentar los campos de concentración nazis para ridiculizar a un socialista alemán es bastante más de lo que muchos europeos pueden aceptar, y en eso Berlusconi no sólo se equivocó sino que cometió un grave error. Tendrá que disculparse públicamente, pero ni aún así la izquierda europea va a permitirle una presidencia cómoda y tendrá la tentación de boicotear sus iniciativas. En la hora presente, eso sería muy malo para todos, pero no espero otra cosa.

* Eurodiputado