Criterios

Despedida de una muerte anunciada


6/jul/03 21:36 PM
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MENUDA CONVULSIÓN en los foros europeos, Pepe Ignacio, por la inapropiada e inaceptable comparación que hizo Berlusconi, en momentos delicados en los que los Estados miembros de la UE deben estar en estrecha colaboración con la presidencia para tomar decisiones importantes que les corresponden en los próximos seis meses. Esperemos que aprenderán a controlarse Schulz y Berlusconi y, hechas las oportunas disculpas, practicarán la cortesía parlamentaria y aprendan de Adán Martín, tal como la ejerció en la sesión plenaria del Parlamento al exponer su discurso de investidura.

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Eran las cinco de la tarde del pasado jueves, en el Parlamento de Canarias, cuando me acomodé en mi puesto de invitado. Ya estaba presidiendo la tribuna de invitados don Paulino Rivero, flanqueado por don José Manuel Bermúdez y don Benito Codina. Pleno hasta la bandera, con un público selecto de las siete islas e incluso de la octava isla, con gran espíritu de curiosidad por conocer las líneas programáticas del candidato a la Presidencia del Gobierno para esta nueva legislatura.

En el banco azul, en su puesto habitual se divisaba el negro pelo del presidente en funciones, don Román que, agarrado a su vanidad, a sus intereses o a sus convencionalismos, tuvo estoicamente que aguantar el chaparrón que con voz monótona dirigió a los presentes su vicepresidente en funciones, compañero de gabinete en los últimos cuatro años, desgranando ¡cuánto ha quedado por hacer!, mientras R.R. mantuvo una extraordinaria inmovilidad, agazapado, que recuerda la de los armadillos y otros mamíferos obligados a hacer de la quietud y de la paciencia armas de caza. Me embargaba la curiosidad, aunque es de suponer, por lo que se esconde en esa testa de caudillo icánico, que no quede aclarado nunca, aunque a la salida de la histórica sesión se despachó a gusto con los medios contra Paulino Rivero, presidente de CC, por obviar, decía, los intereses de Gran Canaria, que son sus intereses (continúa con la pataleta) y arremetió contra los apoyos de Adán Martín, en referencia a Dimas Martín.

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El discurso pronunciado, te diré, que, agotados por el uso los vocablos castellanos de elogio, sólo podríamos calificarlo con un americanismo de gran fuerza expresiva: fue macanudo, aunque con el matiz de entrañable despedida, con mensaje subliminal, por la satisfacción de decir adiós a su compañero de banco, R.R., con cortesía y elegancia, a pesar de haberle soportado durante cuatro años su arrogancia, crispación y celos enfermizos, con los consiguientes perjuicios para el buen gobierno de nuestra Comunidad. Agua pasada.

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En fechas en que el paro supera en Canarias los 100.000 desempleados, situándose a niveles de hace cuatro años y colocando a nuestra región como la que más crece en número de parados, es de desear, Pepe Ignacio, a don Adán, que acierte al escoger para sus consejerías y equipos correspondientes mujeres y hombres sinceros, con cabezas bien amuebladas, sin contaminar, sin compromisos, preocupados de servir a Canarias, con preparación, con horizontes nuevos, con respeto a los programas y promesas electorales, sanos de alma y útiles para ese futuro desarrollo equilibrado que preconiza el nuevo presidente y, ante todo, escogidos con un poco de buen sentido, más por sus capacidades que por sus procedencias o equilibrios insulares-partidistas. A don Román le deseamos un buen atraque en nuevos puertos, al igual que a don Marcial Morales, ex consejero de Empleo y Asuntos Sociales que, afortunadamente, atracó ya ha su barco en Puerto del Rosario como concejal.