Criterios

Rasgo de sinceridad


3/ago/03 21:39 PM
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LA OTRA TARDE estuve en El Sauzal, pueblo siempre atractivo para el visitante, pues no deja, el mencionado núcleo urbano, de acicalarse, urbanísticamente hablando, y de progresar en todos los órdenes. No dudo que el progreso del referido pueblo esté relacionado con el hecho de ser su alcalde el presidente del partido político en el poder, es decir, de Coalición Canaria. Vamos a ver si me explico. No que el pueblo esté así porque Paulino Rivero aproveche la oportunidad de su presidencia, sino que Coalición Canaria está así, funciona, porque se llevaron a la presidencia de este partido al alcalde de El Sauzal, que había demostrado antes sus dotes políticas.

La tarde, repito, era apacible e incitaba a tomarse una copa de vino, por lo que dije a mi amigo: "Vamos a entrar aquí". Era una más bien modesta casa de comidas frente por frente al Ayuntamiento, y al pedir una cuartita, la mujer que servía, nos advirtió: "Pero es vino peninsular".

?Peninsular, comentó mi amigo, es todo el vino que se está bebiendo aquí, lo que pasa, es que nadie se atreve a decirlo. O es peninsular, o es mezclado.

?Menos mal, comenté yo, que el Gobierno de Coalición Canaria se ha decidido a actuar en este tema, y por lo menos en el territorio de su presidente, obligan a llamar las cosas por su nombre: "al vino del país", así, si es que alguna vez lo encuentra uno, que es muy difícil, y al peninsular, peninsular.

?No sueñes con eso, me cortó mi amigo; a esta gente del Gobierno no le interesan estas cosas, y dejan que cada vendedor de vino se despache a su antojo, tanto en calidad como en precios.

Lo que no deja de ser una desatención para sus electores, a los que deja en un auténtico desamparo, al tener que pechar con vinos que no resisten el más ligero análisis.

Y no me aconsejen que beba embotellado, porque los precios no resisten comparación con los de otros caldos peninsulares también embotellados y cuya solera y prestigio llevan años de ventaja a los de estas islas.

Creo que a los vinos del país se les está haciendo un flaco servicio con dejarlos que se presenten y se vendan a su aire. No hay ningún control de calidad en los que se expenden a granel y no se vigila el precio de los embotellados para que puedan competir en el mercado, lo que permite que algunos estén llenando, y a base de bien, sus alforjas.