Criterios

Reflexión veraniega: en la tormenta


10/sep/03 21:43 PM
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CUÁNTAS HE SENTIDO y con miedo en las estribaciones del sur de Gredos, donde nací y pasé parte de mi infancia. Pero aquí me refiero a otra clase de tormenta. En el corazón humano se da con facilidad otra, y muy destructiva también. Basta que cambie el viento del orgullo, que nos pinche en donde menos esperamos o nos espolee la pasión, para que las olas se encrespen y se arme un temporal que hasta a nosotros mismos nos coge de sorpresa, incluso, a veces, no sabemos dónde refugiarnos. Algo de esta situación nos recuerda la tormenta que sufrió la gente de Nazaret y que en el correr de los tiempos se repite en cada época, también en la nuestra. Un poco de historia evangélica.

Mientras en Nazaret, los paisanos de Jesús esperan que él sería el más famoso en la región, se deleitan con unos numerosos milagros. Y se sentían orgullosos de que un hombre tan importante hubiera crecido en su tierra, estaban dispuestos a oírle con admiración. Pero cuando ven que nada de eso aparece, que Jesús empieza a presentarles el lado duro del mensaje, y les va echando en cara que están ciegos, porque no reconocen a un Mesías que les llega por la puerta inesperada del servicio; y empieza a hablarles de que otros de fuera les van a quitar el sitio en el Reino de los cielos? es cuando se enciende en ellos la mayor tormenta de rechazo. Ya no saben lo que hacen; qué mal consejero es el odio en el ser humano desde el momento que se le da paso al corazón. ¿Puede haber mayor tormenta en las personas que alimentar su corazón por el odio? Por eso es tan duro para un profeta trabajar contra esta situación tan tormentosa. No es nada fácil para un profeta la misión que le confía Dios. Ni lo fue entonces, ni lo es ahora. Pero siempre es posible y triunfante, si en el profeta hay convencimiento y vida de esta realidad: que Dios al escoger a alguien como profeta, casi lo está condenando a morir. Y por eso le hace sentir que sea valiente, que no tenga miedo, "no les tenga miedo", y coloque en su corazón una total confianza, "yo estoy contigo para liberarte".

¿Pero por quién es y por qué este rechazo contra el profeta de Dios? Pues, en primer lugar son por esos ricos y poderosos, los que más se oponen; les escuece toda esa carga de liberación, de denuncia de abusos, de dignificación del hombre que trae el mensaje de Jesús, y que proclama el profeta. Ellos saben que, en la base de todo poder excesivo, está el cadáver de muchas libertades; ellos saben también que las grandes riquezas necesitan, para irse cociendo, reducir a la miseria muchedumbres de pequeñas economías; por eso rechazan la verdad: toda esa luz les pone violentos para sí mismos y para los demás con esa demoledora tormenta que ellos viven. Pero sigue el conflicto. Resulta que ese rechazo se produce también dentro de la gente corriente, cuando ese mensaje de Jesús viene a sacarnos a todos de la modorra, de la comodidad, de quererlo todo y no dar nada. En concreto, es el mensaje que quieren ponernos ?sin "rebajas"? en pie de marcha segura y permanente para sacudirnos la rutina de nuestros caprichos? en definitiva, quiere que nos convirtamos, y eso no es fácil, eso duele y mucho. Con las cosas de Dios no se juega, ni con sus exigencias de amor con los demás. Ahí está la historia de todos los tiempos en la sociedad y en las familias.

* Capellán de la Clínica San

Juan de Dios