Criterios

Tonterías para reflexionar


30/sep/03 21:45 PM
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El hijo del fotógrafo profesional le dice a su progenitor:

?Papá, ¿y por qué no me haces una foto estudiando a mí nunca?

?¿A ti?, se queda pensando el padre. Bueno, estudiando no te podría hacer sino una "instantánea".

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Los comienzos de curso son más o menos así. El maestro termina de corregir el trabajo de redacción de Joma ?cada día les ponen nombres más raros?, y este, el trabajo, está lleno de faltas.

?¿Tú crees, le dice el enseñante, que yo puedo darte una buena nota?

?Ahora que lo ha corregido, manifiesta Joma, sí, porque ya no tiene ninguna falta.

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Los niños de hoy están muy adelantados, saben mucho. Como aquel al que le dije: "Si de pronto se te apareciera un mago con una varita mágica que pudiera darte todo lo que desearas, ¿qué le pedirías?

?La varita mágica, me contestó el muy pillo.

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Elsa Maxwell, que fue la que inventó las tertulias rosa en Estados Unidos, solía decir que muchos hombres deben sus éxitos financieros a su primera mujer y su segunda mujer a los primeros éxitos financieros.

EL DESEO de informarse, de estar informado, es un defecto o una virtud humanos. A los animales no les interesa quién es el de su especie que ocupa un lugar junto a él. Los leones dicen que abandonan a sus hijos, apenas están criados, y después, materialmente, si te vi, no te conozco. El hombre, en cambio, no hace sino preguntar: "¿Y quién ese ese que está en la esquina de la barra?, ¿y quién es aquella que va en minifalda?". Eva cayó en la trampa de la vida por querer saber qué era realmente la manzana, por desear conocer por dentro el fruto del árbol del bien y del mal. Y encima embarcó al pobre Adán en el envite, para fastidiar más la cosa.

Una vez estaba comiendo con un amigo en un restaurante de Nueva York, y al que servía yo de acompañante, me dijo: "¿Tú ves a aquel que está sentado en aquella mesa, con tantos camareros alrededor?, pues está considerado el hombre más rico del mundo. No es que éste sea el mejor restaurante, sino que como viene con mucha frecuencia el tal Rockefeller, la gente acude a verlo, y los salones se llenan. Porque a la gente le gusta ver al hombre más rico del mundo, como le gustaría también, pienso yo, ver al más pobre. Al primero, para envidiarlo, y al segundo, para convencerse de que todavía hay gente más pobre que él".

No sé cuántos me han preguntado estos días si yo sé por fin quién es ese que se sacó novecientos millones de euros en la lotería, en una administración de la calle de Imeldo Serís.

?Yo lo que le puedo decir, manifesté a uno de ellos, es lo que ha costado, por encima (unos 72 millones de euros), el Auditorio recientemente inaugurado o las obras que ha realizado Santiago Calatrava, y eso, porque lo he leído. Pero no me pregunte usted por un señor que se ha sacado 900 millones y se ha perdido. (Yo, en su caso, hubiera hecho seguramente lo mismo).

Y es que los tiempos han variado hasta en eso, y si antes los más ricos no sólo disfrutaban de sus dineros, sino que hacían ostentación de los mismos, hoy todos quieren pasar por pobres, porque los ojos de la Hacienda están siempre vigilantes. Si el responsable de Microsoft aparece actualmente como el nombre más rico del mundo, no es porque él se lo haya dicho a los amigos, sino porque lo tienen atado y bien atado. ¡Menudo es el Tesoro americano para eso!

Y cuidado que hay por ahí gente pesada preguntando "¿y quién en ése, y a qué se dedica, y de dónde procede y de qué familia es?". Morbo, puro morbo.