Criterios
LO ÚLTIMO:
Detenidos tres sicarios por atacar con explosivos el chalé de un narco en Málaga leer

Don Nicolás


1.-
1/oct/03 21:45 PM
Edición impresa

En La Feria del Libro Viejo y Antiguo de Madrid, que está abierta junto a mi casa, en el Paseo de Recoletos, acabo de comprar las memorias de don Nicolás Estévanez y Murphy (1838-1914): aventurero, conspirador, ministro, militar y héroe en África (le concedieron la Cruz Laureada de San Fernando). Se trata de una recopilación de sus memorias, publicadas por entregas en el periódico "El Imparcial" a partir de 1899 y recogidas en un tomo con prólogo, excelente, de José Luis Fernández-Rúa (Ed. Tebas, 1975). El prologuista cita al estudioso tinerfeño don Marcos Guimerá , el relator e investigador más certero de las andanzas, la ideología y los méritos del ilustre canario. Don Nicolás nació en Las Palmas, "pero Santa Cruz de Tenerife es mi verdadera patria, mi patria chica", dice esta personalidad tan desconocida por la gente de mi generación y supongo que también por las posteriores. Las memorias son intensas y graciosas y fueron escritas sin tomar ni una sola nota, según confesión del autor, que relata cómo se salvó de varios naufragios ("no bien salto a tierra, barco al fondo", decía), cómo escapó de ser abatido en África (recibió sólo una herida leve) y sus viajes por medio mundo, incluida su tierra. Por cierto, que se burla de Humboldt , que según don Nicolás decía siempre lo mismo cada vez que veía un paisaje hermoso.

2.- Estévanez y Murphy fue ministro de la Guerra tan solo 17 días, en uno de aquellos gobiernos tan cortos de la primera República Española. El militar cuenta sus batallas en la guerra de África, relatos llenos de ternura y de realismo, el escritor narra sus incursiones en la literatura y en el teatro y el diplomático frustrado dice que le hubiera encantado ser embajador de España en la nueva Cuba, derivada de su futura independencia. Cuentan que don Nicolás "sabía algo" de la conspiración para asesinar a Alfonso XIII en Madrid, atentado finalmente llevado a cabo por Mateo Morral . Pero, calumnia o verdad, nunca se probó su participación en la trama. Sí es cierto que era un republicano convencido, testigo de privilegio de tantos acontecimientos ocurridos en España en el siglo XIX y principios del XX. Nunca publicó la segunda parte de sus memorias.

3.- Su estancia en la Academia de Infantería de Toledo, la crónica de un asalto a un tren que sufrió, viajando con su familia, sus relaciones con gente importante de la época, la vida cuartelera de su trayectoria militar, su visión de la España de las revoluciones del XIX, su sentido del humor y el realismo de su relato, junto a su prosa brillante y amena al tiempo, hacen de sus memorias una joya de lectura. Confieso que sabía poco de don Nicolás, cuyo hermano, don Patricio , fue el fundador de la Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife, allá por 1905 si no he recogido mal el dato. Don Nicolás desempeñó también el cargo de gobernador de Madrid durante cuatro meses y confiesa que "dormía con las botas puestas". He disfrutado tres días leyendo estas memorias, que relatan, incluso, un viaje a los Estados Unidos, recién muerto Lincoln y con la frontera Sur alterada por las peleas entre Juárez y Maximiliano, cuando los franceses quisieron convertir, y convirtieron, a México en una efímera monarquía.