Criterios

Elucubraciones sobre la justicia


1.-
29/oct/03 21:48 PM
Edición impresa

Existe curiosidad en los estamentos judiciales por averiguar las fuentes de los periodistas en las declaraciones de estos y una deliciosa propensión del informador a ocultarlas a todo el mundo, incluso al juez. El asunto es casi tan viejo como el nacimiento y primer desarrollo de la prensa, pero percibo que ahora los periodistas no temen tanto a las togas y las togas recelan cada vez menos de los periodistas. Algo hemos ganado en este eterno conflicto de poderes, en el que parecía existir también una carrera de fondo para saber cuál era más gallo de los dos. En realidad, la sociedad confía en ambos, en quien imparte justicia, con todo lo que ello significa; y en quien es su paño de lágrimas. La gente utiliza a la prensa para hacer valer sus derechos atropellados cada día. Jueces y periodistas han de darse la mano, con mucho respeto, pero prensa y justicia jamás deben convertirse en poderes encontrados, como en el pasado lo fueron. Incluso hay quien se atreve a decir que ni unos ni otros son capaces de tener amigos y esto me parece otra rotunda memez. El hecho de que los periodistas estemos siempre en el ojo del huracán de los juzgados puede ser una mala baza a la hora de ese entendimiento entre poderes (dicen que la prensa es el cuarto, tras el legislativo, el ejecutivo y el judicial), pero lógicamente hemos de someternos a la competencia jurisdiccional, como cualquier hijo de vecino.

2.- Otra cosa es la crítica de cómo está organizada la justicia en Canarias. El otro día, el secretario de Estado del ramo, por simplificar, hablaba maravillas de ella. Lo hacía casi al mismo tiempo que yo escribía un artículo demoledor contra esta desorganización, a tenor del lamentable estado de los juzgados de La Orotava. Realizó un esfuerzo considerable para mejorar la estructura de los órganos judiciales el anterior director general de Justicia, Salvador Iglesias , pero el Estado no debe dejar sola a Canarias en este menester: si no se crean plazas de jueces, magistrados y secretarios, competencia del Ministerio de Justicia, de nada valdrá que el Gobierno de Canarias se ponga al día en instalaciones e infraestructuras. Parece la pescadilla que se muerde la cola.

3.- Otra cosa es saber si a los poderes ejecutivo y legislativo les interesa que la justicia sea rápida, eficaz, imparcial y todos los demás calificativos que merezcan tanto el juzgador como el que va a ser juzgado. A veces pienso que no y no me pregunten por qué. Pero, claro, esta es una elucubración ditirámbica del periodista, sin pruebas, sólo por percepción. Empecé hablando de amistades y enemistades y terminé hablando de carencias. Nunca nos pondremos de acuerdo del todo, pero esto no significa que no hayamos de luchar todos por mejorar lo que está mal y por exigir con vigor que uno de los pilares del Estado de Derecho no se caiga, por falta de medios.