Criterios

Los "demodelores" de Tenerife


31/oct/03 21:48 PM
Edición impresa

AHORA LE HA TOCADO al Puerto de Granadilla. Esta gran obra, cuya primera noticia nos llegó siendo presidente de la Junta de Obras del Puerto el recordado ciudadano chicharrero Cándido Luis García Sanjuán, por sus gestiones con la empresa Appledore, de Inglaterra, con la idea de construir unos "superastilleros" para gigantescos petroleros, hace más de cuarenta años...

Antes recordamos las agrias polémicas del ingeniero director de la Junta del Puerto, Miguel Pintor González, con Andrés de Arroyo y González de Chávez, por las que se celebraron grandes debates en el Royal Victoria y en el hoy Parlamento de Canarias, entonces Mancomunidad Interinsular, por la defensa del ensanche de la Dársena del Puerto de Santa Cruz, que al final, afortunadamente, consiguió la creación de los Muelles de Rivera y su gran explanada que, durante muchos años, absorbió todo el movimiento de mercancías...

Y ahora, como decimos, se intenta ejecutar el proyectado Puerto de Granadilla y, cómo no, surgen los "demoledores" de Tenerife con sus opiniones de todo gusto: que si los sebadales... que las arenas del Médano, que si la Montaña Roja... Algunos se decantan por que se haga un muelle chiquitito, de 300 metros... Y eso que saben que se trata de atracar enormes portacontenedores, tan grandes que uno solo ocuparía tan exigua línea de atraque.

Hay que aprender de nuestros vecinos de Las Palmas. Grande... siempre grande. Desde que "inventaron lo grande", allí todo se hace grande. Desde el Muelle Grande, que luego se quedó "chico", porque hicieron otro y otros mucho más grandes, con una dársena grande y otra más grande y otra más, más grande y les sobran líneas de atraque y dársenas abrigadas, que, bien es verdad, les cuestan mucho menos que en Tenerife, porque no tienen que trabajar a las profundidades de aquí.

Recordamos que allá por los años cincuenta del pasado siglo XX, en Santa Cruz, se construyó el primer tramo del Muelle de Rivera, pese a las dichas polémicas, y en la misma se hicieron tres grandes almacenes, con la particularidad de que sus cubiertas se convirtieron en paseos, para coches y ciudadanos, algo "monísimo". Al mismo tiempo, allá, en Las Palmas, en la llamada Gran Explanada de León y Castillo, se fabricaron, con bloques y techos de planchas de uralita, decenas de grandes almacenes que se convirtieron en depósitos de Puertos Francos, los que impulsaron, en gran medida, el comercio grancanario, ya que almacenaban las mercancías sin pagar los arbitrios, que luego eran abonados, cómodamente, al ir vendiendo, lo que en Tenerife no era posible, hasta muchos años después, cuando se acondicionó la nave de Ligrasa, con muy escasa capacidad de almacenaje, como tal depósito franco. Pero los mayoristas y depositarios, de la mayoría de las mercancías, ya se habían establecido en Gran Canaria, luchando con ventaja en precios, en todo el Archipiélago Canario y especialmente en sus exportaciones para África.

Afortunadamente, el Cabildo de Tenerife ha tomado un importante acuerdo sobre el Puerto de Granadilla, como debe ser, que se hará el puerto de acuerdo con las necesidades del tráfico y con las dimensiones que el mismo requiera y con las posibilidades de ampliación futuras. Un puerto polivalente que aliviará el tráfico del Puerto Principal de la isla, el de Santa Cruz, lo que no implicará su demérito. Perfecto. Y añadimos: que se callen los "demodelores" y dejen trabajar a los técnicos y a los políticos...

Y no sólo hay "demodelores" en puertos. Hoy mismo hemos oído a uno de ellos, tertuliano habitual, disparatar sobre el Auditorio de Tenerife, aberrantemente. Advertía ¡solemnemente! sobre los peligros de incendio y cuando otro asistente tertuliano razonaba de las garantías técnicas de la obra y las exhaustivas medidas de prevención de incendios, aun reconociéndolas, se atrevió a sentenciar: "Sí. Eso estará bien. Pero y si alguien grita ¡fuego!...". Demoledores de Montes. Cuando hemos visto en toda Europa: España, Francia, Alemania, Bélgica, Inglaterra, Irlanda, Noruega, etc., y hasta en Filipinas y Cuba, por nombrar las más lejanas, además de toda España, cómo las líneas de alta tensión cruzan los montes y bosques, los campos, valles y montañas, nunca podremos entender las algarabías que se han montado en Tenerife, por esos ciudadanos, contra la línea del Monte de Vilaflor o la Estación de la Cruz de Taborno. ¡Allá ellos!

Tenerife necesita hijos positivos dispuestos a trabajar cada día por su isla. No personas negativas que cada día se levantan para buscar a qué "me voy a oponer hoy".

* Ex concejal sindical de Santa Cruz (1991/99)