Criterios

Los exámenes de recuperación en la ESO


6/nov/03 21:49 PM
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TRAS LA ENTRADA EN VIGOR de la LOCE en el presente curso académico 2003-2004, aún con la LOGSE en vigor, el Ministerio de Educación y Cultura dispuso que se pusiera en marcha el nuevo sistema de evaluación, promoción y titulación de la ESO. Con ello, comenzará a aplicarse la disposición que establece que un alumno con más de dos asignaturas suspendidas repetirá curso escolar.

En efecto. En el presente curso académico van a convivir dos sistemas educativos: la evaluación se realizará con criterios de la LOCE, sin embargo, los contenidos sobre los que se evaluará al alumnado, corresponderán al sistema regulado por la LOGSE.

La nueva LOCE posibilita que cada comunidad autónoma, en función de sus criterios, establezca en la ESO las fechas para la realización de las pruebas extraordinarias. Por ello, Canarias ha optado por elegir el mes de junio para realizar estos exámenes, basándose en que en esa fecha los alumnos tienen los conocimientos más frescos que en septiembre, mes tradicional de estos exámenes.

Así es. Según el consejero de Educación del Gobierno de Canarias, los exámenes de recuperación para los alumnos que suspendan alguna asignatura al final del curso, se realizarán antes del 30 de junio. De esta manera, los pupilos dispondrán de 15 días para prepararse y presentarse a las materias suspendidas. Para ello, la Consejería de Educación prevé implantar cursillos acelerados durante las tres últimas semanas del curso escolar a fin de ayudar a los alumnos de la ESO, con asignaturas suspendidas, a que superen las pruebas extraordinarias necesarias para pasar de curso.

Analicemos esta decisión. Según estimaciones de la propia Consejería de Educación, el 30% de los alumnos de la ESO podrían suspender más de dos asignaturas a la conclusión del curso escolar, viéndose obligados a repetir curso si no se quedan con al menos dos materias pendientes tras la repesca extraordinaria, siempre que éstas no sean Matemáticas y Lengua, que por considerarlas troncales, impiden promocionar al curso siguiente. Entonces, dado el alto porcentaje de alumnos que se van a ver obligados a examinar para recuperar asignaturas, no parece muy acertado poner estas pruebas en el mismo mes que finaliza el curso, pues éstos sólo dispondrán de 15 días para ello. Tiempo insuficiente, desvirtuándose el objetivo para el que se crearon, que es dar una oportunidad adicional a los alumnos que no han aprobado determinadas materias.

Resulta obvio que unas asignaturas que un alumno no ha conseguido superar durante nueve meses de curso escolar, difícilmente podrá hacerlo en pocos días, por mucho que se intente con un cursillo acelerado como pretende la Consejería de Educación. Es necesario disponer de los meses de verano, como ha ocurrido desde antaño y sigue aplicándose en la enseñanza universitaria, si se quieren preparar estas asignaturas con alguna garantía de éxito.

Al implantar estas pruebas extraordinarias debe imperar el sentido común. De lo contrario ya hablaremos de este tema en el mes de julio, cuando se conozcan los resultados de la repesca a finales de junio.