Criterios

Tascas, tasquitas y tascones


19/nov/03 21:51 PM
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DE POCO TIEMPO acá Santa Cruz se ha llenado de tascas. De no haber ninguna, o muy pocas ?se podían contar con los dedos de las manos?, la ciudad es un hervidero tasqueril. Sólo en las inmediaciones de la torre de la Concepción hay unas cuatro. Algún gracioso podría decir que tenemos tanta "tasca", porque el tráfico está "atascado" por todas partes. Pero no es eso, no. Hay otros motivos que no son difíciles de señalar, si analizamos seriamente las cosas.

De todos es sabido que un restaurante es un establecimiento donde se va a comer en serio ?no digo que no pueda uno reírse, sino que los platos son abundantes y hay unas formalidades?, mientras que la tasca es un sitio más informal donde pueden tomarse tapas, bien en la barra o sobre las barricas, pero siempre en un ambiente distendido; sin camareros, y arreglándoselas uno de la mejor manera posible, lo que también tiene su encanto.

¿Y qué ha pasado entonces, se preguntarán ustedes, para que hayan surgido tantas tascas e incluso algunos restaurantes se hayan pasado al "tasquerío"? Pues, nada. Sencillamente que el pequeño empresario no es tonto y ha visto que tienen más éxito las tascas que los restaurantes, y han enfocado en ese sentido el negocio. La primera experiencia que yo tuve en este tema fue una noche que unos amigos me dijeron: "Mira, vamos a tomarnos unas copas y unas tapas en esa tasquita de la esquina".

¿Tasquita? De repente salió un camarero y nos sentó en una mesa con manteles, nos trajo unas cartas enormes, y se nos acercó el encargado de la bodega a ver qué vino preferíamos, de acuerdo con la carta. ¿Tapitas? Terminamos tomando un arroz caldoso y unas costillas de cordero de Segovia, rodeados de seis o siete camareros.

?Pues, ¡vaya unas tasquitas que se gastan ustedes aquí, dijo un peninsular que iba en el grupo. Esto, en mi pueblo, lo llaman un restaurante de cinco tenedores.