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De tropezón en tropezón


23/nov/03 21:51 PM
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UNO NO IGNORA que los temas de política no agradan, en general, a los lectores y hace todo lo posible por traer a esta columna cuestiones que, lejos de desilusionar y, la mayoría de las veces, cabrear a la gente, les dé esperanzas, les conduzca al optimismo, les levante el ánimo y, en definitiva, les dé fe y confianza en las personas que nos gobiernan. Pero tampoco puede uno cerrar los ojos a una realidad que no tiene otra causa que la ineptitud y pasar, sin inmutarse, aunque las sufra, junto a carencias que afectan a nuestra misma salud y a nuestra existencia, como ese desbarajuste incontrolable de la Sanidad pública. Y uno no sabe por dónde empezar. Si lo hace por la Sanidad, en la lista de espera aguardan la Economía, la Enseñanza, la Agricultura, las Obras Públicas, el Medio Ambiente, el Empleo, el Comercio, los Asuntos Sociales, el Turismo, las Comunicaciones y un etcétera que no sé a dónde llega.

No voy a ahondar en un tema que ya ha hecho derramar bastante tinta. La señora consejera de Sanidad ha desvelado lo que sus antecesores tuvieron buen cuidado de ocultar por aquella cantinela de la alarma social. No son tres mil ni cinco mil ni diez mil, con ser importante la cifra, las personas que esperan una intervención quirúrgica. Llegan a 25.000 y la cantidad se incrementa cada día. Pero, a los que aguardan una operación se añaden los que, simplemente, esperan una prueba en los hospitales que, sólo en Tenerife, suman 19.345, la mayoría de los cuales pasará a engrosar las listas de espera de intervención quirúrgica. Y yo no digo que doña María del Mar Julios, la consejera, no esté haciendo todo lo que puede después del paso de ilustres ineptos por su Departamento como los Bonis, los Román, los Talavera, los Díaz y otros que, para más inri, siguen aún en la Consejería. Lo que dudo es si la señora Julios, que es médico y debe saber qué terreno pisa, tiene la preparación y las agallas suficientes, los medios a qué echar mano, los eficientes colaboradores que le ayuden y el dinero necesario, dentro o fuera de los Presupuestos, para sacar a flote esta nave que se hunde con todos nosotros a bordo.

Sobre el maltrecho ánimo del ciudadano, como una provocación incalificable, precisamente en estos días en que se ha sabido la verdad sobre la Sanidad Pública, le está llegando información de la inclusión, en los Presupuestos Generales de Canarias, de astronómicos sueldos de altos cargos, como esos más de veintiún millones de euros que se embolsan algunos directores de empresas públicas que, encina, el ciudadano no sabe para lo que sirven. Contrastan con esos tremendos derroches, las escasas disponibilidades dinerarias de Educación, que está pagando los sueldos a los maestros con meses de retraso e incumpliendo los conciertos con los centros de enseñanza.

Otro botón de muestra de la situación está en la respuesta que el consejero de Economía, José Carlos Mauricio, dio esta semana a un diputado, en sesión parlamentaria. Dijo este miembro del Gobierno autónomo que "la Unión Europea duda de que las ayudas del Régimen Especial de Abastecimiento de Canarias (REA) lleguen al consumidor". O sea, que admite un claro latrocinio al propio pueblo de las islas por parte de unas personas, de las cuales ninguna está en la cárcel y sí se sabe de sus cuantiosos ingresos.