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Juan XXIII y Juan Pablo II


7/ene/04 21:56 PM
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SE PASÓ EL AÑO 2003 y entre los hechos más señalados está la llamada de Juan XXIII y Juan Pablo II a nuestros políticos y a todas las personas de buena voluntad para trabajar con más ahínco por la paz. El 11 de abril de 1963 Juan XXIII publicó la Carta encíclica "Pacem in terris" con este mensaje: "La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de la historia, es indudable que no puede establecerse ni considerarse si no se respeta fielmente el orden establecido por Dios". Esta paz entre los pueblos ha de fundamentarse en la verdad, la justicia, el amor y la libertad, y con este esquema de acción:

1: Ordenación de las relaciones civiles; 2: Ordenación de las relaciones políticas; 3: Ordenación de las relaciones políticas nacionales; 4: Ordenación de las mundiales; 5: La acción temporal del cristianismo.

En esta carta, Juan XXIII, el pensamiento sobre los derechos humanos ocupa un lugar central, puesto que éstos son la base de la convivencia humana. En toda convivencia humana cívica ordenada y provechosa hay que establecer como fundamento el principio de que todo ser humano es persona, esto es, naturaleza dotada de inteligencia y de libre albedrío y que, por tanto, tiene por sí mismo derechos y deberes, que dimanan inmediatamente de su propia naturaleza. Estos derechos y deberes son, por ello, universales e inviolables (Nº 9).

Este Papa bueno, afirma y refleja una sólida y premeditada voluntad de comunión con el ser humano de su tiempo. Por eso la relectura, cuarenta años después, de "Pacem in terris" nos las muestra sobradamente, pues se trata de un movimiento profético y permanentemente actual.

Del mismo, qué acertadamente se hizo eco Juan Pablo II, el 8 de diciembre de 2002 en su mensaje para la celebración de la 36 Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero del 2003 con este clamor de vida: "Pacem in terris una tarea permanente". Juan XXIII, entonces ?como ahora confiesa y aclara Juan Pablo II?, no estaba de acuerdo con los que creían imposible la paz. Con su espíritu clarividente, indicó las condiciones esenciales para la paz en cuatro exigencias concretas del ánimo humano: la verdad, la justicia, el amor y la libertad.

La verdad: será fundamento de la paz, cuando cada individuo tome conciencia rectamente, más que de los propios derechos, también de los propios deberes con los otros. La justicia: edificará la paz, cuando cada uno respete concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los mismos deberes con los demás. El amor: será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los otros como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu. La libertad: alimentará y la hará fructificar cuando, en la elección de los medios para alcanzarla los individuos se guíen por la razón humana con valiente responsabilidad de las propias acciones.

"Las personas son creadas, escribió Juan XXII (1963) y nos recuerda Juan Pablo II en el 2003, y dotadas con la capacidad de tener opciones morales, ninguna actividad humana está fuera del ámbito de los valores éticos. La política es una actividad humana; por tanto, está sometida también al juicio moral. Esto es también válido para la política nacional e internacional. La misma ley natural que rige las relaciones de convivencia entre los ciudadanos debe regular también las relaciones mutuas entre las comunidades políticas. Esta perspectiva de Juan XXIII, que anticipó la enseñanza de "Pacem in terris" y está recordando permanentemente Juan Pablo II, contrastan claramente con la pretensión de que los políticos internacionales ?también los nacionales en tantas cosas? se estén situando en una especie de zona franca en la que la ley moral no quieren que tenga ninguna fuerza". Como coronamiento de esta llamada, Juan Pablo II el pasado día uno dijo estas palabras: "A la vista de las situaciones de injusticia y violencia que oprimen varias zonas del globo, y ante la persistencia de conflictos armados frecuentemente olvidados de la opinión pública, es cada vez más necesario construir juntos la Paz. Es imprescindible educar para la Paz". ¿Qué dicen y qué hacen y qué deben decir y hacer nuestros políticos y todas las personas de buena voluntad a nivel nacional e internacional, para responder debidamente a la llamada de estos dos grandes pontífices?

* Capellán de la Clínica

San Juan de Dios