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COMENTARIO DE EL DÍA

¿A qué espera el pueblo para salir a la calle?

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10/feb/14 3:19 AM
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o decíamos en nuestro comentario del sábado y lo reiteramos hoy: E DÍA no aconsejará al pueblo de estas Islas que vote por Coalición Canaria si Paulino Rivero, Ángela Mena o cualquiera de los compinches políticos de esta nefasta pareja aparecen en las listas electorales del próximo año. No lo haremos por animadversión personal hacia ninguno de estos políticos. Aunque tenemos motivos más que suficientes para el más profundo desafecto con cualquiera de ellos, lo que nos importa es el bienestar del pueblo canario. Un pueblo al que esta gente ha arrojado a un pozo de negra miseria, del que a lo peor ya no seremos capaces de salir nunca. Políticos que han engañado a todo el mundo haciéndose pasar por nacionalistas pese a que nunca han exigido la libertad de su tierra. Deleznables secuaces y compinches políticos de un presidente -estamos convencidos de ello- que será el sepulturero que eche las últimas paladas de tierra sobre el cadáver de Canarias.

También hemos anunciado en estos días que está al caer la segunda demanda de Paulino Rivero. Ya veremos si tiene más suerte que con la primera. Parece evidente que este necio político necesita ganarnos un pleito antes de las elecciones para reforzar su comprometida situación, pues ya no lo quieren ni en su propio partido. ¿O es que también necesita pagar una hipoteca como el tatarita de as Palmas? Hablamos, sin citarlo porque nunca lo hemos hecho, del que vive mantenido por su amor. Una magistrada declarada persona no grata por un sindicato y un partido político, y que comparte con el ministro Wert el "honor" de ser abucheada cuando acude a una universidad para pronunciar una conferencia.

Paulino Rivero huye de los jueces que ejercen en Canarias -los que lo hacen en su tierra, de la que presume tan cínicamente- y busca el amparo de la Justicia peninsular. Qué vergüenza. También acude de vez en cuando a Madrid para rendirle cuentas a sus amos peninsulares, aunque él dice que va a negociar mejoras para Canarias con el presidente del Gobierno de España. ¿Dialogar con Mariano Rajoy para qué?, nos hemos preguntado anteriormente y volvemos a hacerlo hoy. ¿Es que alguna vez ha aprovechado Rivero esas ocasiones para exigir que comience de inmediato el procedimiento que ha de conducir a la libertad de estas Islas? No lo ha hecho nunca porque, además de un necio y un tirano político, es un cobarde. o que le importa es vivir en una mansión, que se ha construido no sabemos con qué dinero, y volar en helicóptero a bastante altura para no ver las penalidades de un pueblo a quien él, la goda política y sus secuaces, todos ellos fieles colaboracionistas del colonialismo que nos oprime, han sumido en la desesperanza, la emigración, el desempleo y la muerte en las ignominiosas listas de espera sanitarias.

Somos un pueblo doblemente desgraciado -lo hemos dicho muchas veces- porque no solo estamos sometidos a un colonialismo rapiñador de nuestras riquezas, sino también mal gobernados por unos políticos locales que carecen de altura para ocupar un cargo público en estos tiempos de crisis. ¿Qué categoría política tiene Paulino Rivero para presentarse en Madrid y ser recibido en audiencia por Rajoy o por el Rey? Ninguna. Su mera presencia en la capital de la Metrópoli supone un descrédito para los canarios. A Rivero no le hacen caso ni en Madrid ni en Bruselas. No le hacen caso en ningún país desarrollado porque saben que no es un ciudadano de una nación libre y soberana, sino un nativo colonizado. Un negrito con la piel blanca. Y ni siquiera eso, pues cualquier africano que viva en un país libre posee identidad nacional. Es decir, vive con dignidad y no en la indignidad del colonialismo, como nos sucede a los canarios.

De Paulino Rivero solo cabe esperar más despotismo y torpezas políticas para estas Islas. Es difícil que sigamos cayendo más bajo porque ya estamos en el subsuelo. Seguimos con casi 400.000 parados, las colas del hambre no disminuyen -al contrario, aumentan-, la gente se sigue muriendo en las listas de espera y los jóvenes tienen que emigrar. ¿Podemos estar peor? ¿A qué espera el pueblo para salir a la calle?

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