Santa Cruz de Tenerife
ROGELIO HERRERA*

Las microalgas, una manifestación más de la naturaleza

13/ago/17 6:23 AM
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Ante tanta información de todo tipo que circula por las redes sociales relacionada con la presencia de natas o espumas en la costa de Tenerife, sólo queda una cosa: hablar con datos científicos, datos contrastables con una sólida base que permita aceptar o rechazar hipótesis. El resto son especulaciones intencionadas.

Desde mediados del mes de junio, en las islas occidentales del Archipiélago comenzaron a verse estelas en la superficie del agua de color pardo o amarillento, inicialmente en el Mar de Las Calmas, El Hierro. A varias millas de la costa se podían ver regueros de varios kilómetros de longitud.

Estábamos asistiendo a uno de los grandes espectáculos del océano: la proliferación masiva (floración masiva o "bloom") de una cianobacteria oceánica de aguas tropicales y subtropicales. Muestras cogidas en El Hierro, La Gomera y Tenerife, y analizadas por el Banco Español de Algas (BEA), nos confirmaron que era "Trichodesmium erythraeum", especie común en las aguas canarias y que prolifera en aguas con bajos niveles de nutrientes, donde tiene una ventaja competitiva con otras especies planctónicas que sí requieren de fuentes extra de nitrógeno disuelto (nitratos, amonio, etc.) para reproducirse a gran escala. Es una especie muy bien estudiada, conocida desde hace siglos en los mares tropicales de todo el mundo por su capacidad de colorear la superficie del agua, de originar una especie de "mareas rojas" cuando se descompone. No es más que una bacteria con capacidad para realizar la fotosíntesis y también para captar el nitrógeno atmosférico. Formando burbujas de gases (vacuolas), son capaces de modificar su flotabilidad y ascender o descender más de un centenar de metros en el océano, buscando las ventajas que tiene cada profundidad para su fisiología. Su importancia es vital para el ecosistema oceánico (pelágico), pues es una de las grandes contribuidoras a la fijación o introducción del carbono y nitrógeno atmosférico en el mar.

Hasta este siglo se conocían escasos eventos de grandes floraciones de esta especie que llegaran hasta las costas canarias. En el 2004 fue el primero, que afectó principalmente a Lanzarote y Fuerteventura, y de forma más leve a Gran Canaria y Tenerife. El siguiente sucedió en el año 2011, y este es el tercero y el más importante que conocemos y que, en esta ocasión, afecta con mayor intensidad a las aguas de El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife y con menor importancia al SW de Gran Canaria.

Todos somos conscientes de que algo está cambiando en el clima: lo vemos en la migración de las aves, la floración de los frutales y, cómo no, en el océano, donde todo sucede a mayor velocidad. Determinados procesos que sólo se producían en aguas más cálidas, tropicales y subtropicales, comienzan a manifestarse en nuestras aguas; son novedosos para nosotros, pero naturales y habituales en otros mares, donde conviven con ellos desde hace siglos.

El Gobierno de Canarias viene observando estos cambios desde el inicio del nuevo siglo. Por ello ha estado encargando diversos estudios científicos para conocer mejor nuestro entorno, sus cambios y que, de esta forma, podamos predecirlos, adaptarnos o mitigarlos.

Desde el 2012 colaboran estrechamente diversas áreas del Gobierno canario, como son la DG de Salud Pública, la DG de Pesca y la DG de Protección de la Naturaleza, junto con equipos de investigación de las dos universidades canarias. Ya existen borradores de protocolos de actuación ante diversos tipos de eventos, lo que permite una comunicación permanente, una estrecha colaboración y una investigación continua de todos estos procesos.

Fruto de ello es la aprobación del proyecto MIMAR (Programa INTERREG V-A MAC 2014-2020), que con financiación europea investigará los cambios que se están produciendo en las especies y hábitats marinos de la Macaronesia con motivo del cambio global y la actividad humana. Este proyecto, en el que intervienen, además de Canarias, Senegal, Mauritania, Cabo Verde y Madeira, nos permitirá tener en los próximos años un mayor conocimiento de todo ello.

En la actualidad, con la colaboración del SITMA de la ULPGC (Servicio Integral de Tecnología Marina), se están analizando las variables ambientales que pueden ser el origen de diversos eventos anómalos conocidos en los últimos veinte años, con el fin de conocer mejor los mecanismos que los provocan e intentar predecirlos.

La actual floración de "Trichodesmium" tiene origen en la coincidencia de una serie de condiciones favorables que han permitido este "bloom" y su aproximación a las costas. A mediados de junio se produjo un largo periodo de calmas (estratificación de la columna de agua), acompañado de un importante evento de calimas (fuente de hierro) y el calentamiento de la superficie del mar por la llegada del verano (días largos, subida de la temperatura del mar, etc.). Varios estudios señalan cómo el hierro es uno de los elementos limitantes para desencadenar "blooms", el más importante. Todo esto contribuyó a que la intrusión de una masa de agua rica en nutrientes al sur de La Gomera y Tenerife desencadenara este espectáculo de la naturaleza, la proliferación masiva de esta cianobacteria (popularizada como microalga por abreviar) que, con buenas condiciones ambientales y fertilizada por el óxido de hierro que contiene el polvo sahariano, es capaz de ascender hasta la superficie, reproducirse a gran velocidad, agruparse y formar estos filamentos, manchas o natas que se extienden por kilómetros en la superficie del mar y tiñen de color su superficie, contribuyendo y aportando nitrógeno y carbono a nuestro medio marino. Las condiciones ambientales y la circulación oceánica han contribuido a que este evento dure más que en otras ocasiones y afecte especialmente a las costas occidentales y orientales de las cuatro islas mencionadas.

Tal y como se inició, este proceso desaparecerá en el mar; el oleaje y las corrientes las dispersarán. Mientras, el fuerte mar de fondo de estos días, la agitación provocada sobre tanta materia orgánica, ha provocado la acumulación de espumas en algunas playas, tal y como se está observando. Hasta aquí, es un proceso natural, como sucede en cualquier otra región similar del planeta, que será cada vez más habitual y que tenemos que conocer. El resto son argumentos sin base y que no contribuyen a que aprendamos cada día más de este hermoso ecosistema que es nuestro mar canario.

*Técnico del Servicio de Biodiversidad de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias