Santa Cruz de Tenerife
ANA ORTIZ*

Puta

4/nov/17 6:19 AM
Edición impresa

Según el diccionario de la Real Academia, "puta" es la persona que ejerce la prostitución (de ellas, no hablaré hoy). Según el diccionario de la Real Academia, "puta" es el adjetivo con el que se califica a la persona malvada o que actúa con maldad. De esas, sí hablaré hoy.

Hoy hablaremos de esas mujeres que penetran en la vida de un hombre soltero o casado y, con permiso o sin él, se introducen bajo las caretas de la amistad, las más maquiavélicas, y bajo la imagen del sexo fácil, las más directas. Hablamos de la mujer malvada o sin escrúpulos que utilizará todas las armas habidas y por haber (sobre todo aquellas de gran componente sexual) para ir en su propio beneficio.

Puta es la mujer que le envía una imagen íntima a otro hombre sabiendo que duerme con su mujer; puta es la compañera que aprende todo de ti para después treparte por encima, usurpar tu lugar y robarte la pareja. Puta es la amiga que se informa de tu vida privada, la envidia le puede, los celos la corroen y, como quiere tu vida, no dudará en arrebatártela.

¿Sabes cuántas mujeres así nos rodean? Son más de las que piensas.

Cansada de oír diferentes relatos en sesión con pacientes o en la vida fuera del despacho, me atrevo a hablar de estas mujeres que o bien se criaron sin amor, o bien el amor solo les enseñó a sufrir; que, abandonadas o desesperadas, la vida las trató mal, aprendiendo el camino de la supervivencia a través del egoísmo.

Una mujer así podría clasificarse de dos maneras:

Una, las que bajo la excusa de estar enamoradas de ese hombre -que, repetimos, está casado o vive en pareja (a lo mejor ella se olvidó)- se centra solo en él y va a por él. Una amiga que un día le manda un mensaje, otro un chiste, y así se suceden los tiempos, lentos, pero siguen?, una foto de un acontecimiento, una de "mira qué guapa voy hoy", y así avanzan, aprovechando cualquier grieta para poder meterse en medio. Un día él tiene mal día y justo ella está ahí, en línea, disponible?, él se desahoga, otro también y ya está, comienza la escalada de seducción, piropos, alabanzas a sus actos o a lo bien que actúa, a lo simpático que es, u otras cosas que esos oídos necesitan oír o esos ojos leer. Ratos de sonrisas y risas harán que el hombre se sienta renovado y comience a caer en la tela de araña tan finamente tejida. Hay hombres que saben parar, otros no ven maldad y a otros les gusta. Todo dependerá.

Después está la directa, que usando los chats de las redes sociales va a la caza y captura de algún hombre que en ese momento está aburrido, pasando por un mal momento personal o que suele recurrir a esas distracciones en su rutina diaria. No viendo un simple chateo como algo peligroso, se entretienen hasta que ¡zas!, le manda una foto subida de tono; esos ojos se abrirán y se deleitarán con sus buenas dotes, lo que hará que, probablemente, entren en un juego sexual. El morbo y la adrenalina están garantizados; son instantesy ahí no se razona.

Para los hombres que están en esa situación o podrían estarlo les pregunto: una mujer que manda una foto provocadora ¿qué intención tiene? ¿Que admires su belleza? ¿Qué más?? ¿Que te pongas cachondo? ¿Qué más?? ¿Que te masturbes pensando en ella? ¿Y después de eso? ¿En qué situación te querrá involucrar? Viendo donde te puedes meter o el daño que puedes ocasionar, las consecuencias y lo que tu vida podría cambiar? ¿no sería mejor que recurrieses al porno?

Aquí no hay marionetas, aquí no hay víctimas ni verdugos, cada uno es responsable de sus actos. Viviendo en una sociedad donde la sexualidad está a flor de piel, donde cada vez oímos más historias de infidelidades o de juegos sexuales a través de la red, donde la desnudez y la provocación son una constate, llega el día en el que te preguntas que qué puede sentirse: da curiosidad; si todos lo hacen, ¿por qué yo no? Quizás hay veces que la persona que entra en el juego puede que inicialmente no vea maldad; sabe que puede retirarse cuando quiera, salvo que el morbo que le provoque la otra persona sea muy alto; entonces, ahí la cosa se complica. Podrá jugar y jugar, pero llegará el momento de poner en la balanza su vida y el juego, y sopesar qué gana o qué pierde.

Pero no hay que olvidar que aquí nos referimos a las putas, y jugar con putas puede resultar peligroso: al carecer de escrúpulos, estar llenas de insatisfacciones personales y viviendo una vida que no les gusta, ambicionan y luchan por su meta. ¿Su bandera? Conquistar, escalar, vivir mejor o, simplemente, por el placer de hacerlo y ver cómo consiguen lo que quieren. Han vivido una vida de fracasos o de sucesiones de malas experiencias; metidas en una rutina tediosa, soñando con otra vida y otras oportunidades. Viven observando la vida de los demás y queriendo que fuese de ella. Llenas de rabia interna que no profesan y con el egoísmo de su supervivencia eligen a personas que piensan que las sacarán de bucle y les darán nuevas oportunidades. Quieren ser felices, sí, pero a costa de desvalijar la felicidad de otros. No quieren a sus presas por lo que son, ni por sus atributos físicos, sino por quiénes son y lo que le puedan dar.

¿Cómo protegernos? Es difícil, muy difícil. Normalmente solo aprendemos de nuestros errores o de ver lo que le ocurre al de al lado, pero hay veces que se alinean los astros y se dan las circunstancias adecuadas para que tengas una nueva lección, y cuando te das cuenta ya estás metido en ella. Quizás sales bien, nadie se enteró y te divertiste. Eso hará que puedas volver a caer. Ten cuidado, un día puede que no salga bien y entonces lo que creías por perenne ya no lo es, tu vida da un giro y pierdes lo que no has respetado.

Te hubiese compensado el porno, ¿verdad?

*Psicóloga y terapeuta

anaortizpsicologa.blogspot.com.es