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WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO*

Las grajas, tuneras y el cambio climático

15/mar/19 6:34 AM
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Hacemos cosas que cuesta entender en eso que llamamos sentido común. Lo peor de todo es que son planteamientos que parten de las cabezas más ilustradas, las que están cultivadas en las universidades.

Las grajas en La Palma son una referencia de salud ambiental, centinelas del medio ambiente, y localizadas en zonas con menos veneno. Solo quedan en La Palma.

Las tuneras, las arrancamos como plantas invasoras. Sin embargo, las grajas demandan tunos, al igual que otras aves, lagartos? es decir, a las grajas les cortamos la alimentación, en nombre del medioambiente. Por otra parte, como no sembramos cereal y apenas labramos la tierra, impedimos que las grajas encuentren larvas, caracoles, semillas... Y qué decir de las higueras y los higos, otro alimento en abandono, etc. Nosotros no comemos tunos, porque tienen picos, y en cambio compramos fruta del otro lado del mundo. No olvidemos que las tuneras son plantas adaptadas a suelos pobres, con gran capacidad de arraigar con precipitaciones muy cortas, siendo una planta que produce fruta en suelos con pocos cuidados, y además sin veneno.

Esta planta, además, ha sido un auxilio en la alimentación de los canarios cuando éramos pobres, tanto como fruta fresca como pasada, mientras que las pencas de tunera era utilizadas como forraje para el ganado, desde Lanzarote a Tijarafe. Por ello, rechazamos la lectura libresca sobre las supuestas plantas invasoras, olvidando los usos tradicionales y las leyes de la naturaleza, como ocurre con la pitera que fue una gran forrajera, sobre todo ante los años secos, no siendo menos importante cómo distraemos recursos públicos en temas periféricos, ignorando que los frutales de secano no solo alimentaban a la población local, pero también a la fauna supuestamente protegida.

En La Palma son una referencia las grajas, pero, sin embargo, nuestros ambientalistas proponen a los políticos actuaciones que nos empobrecen y alejan al gastar recursos en los temas que debemos priorizar como pueblo.

El cambio climático nos obliga como colectivo al cuidado de plantas adaptadas a la aridez, así como a los suelos pobres. Las tuneras, las higueras, los almendros y la viña son ejemplo de un modelo que siembra y planta futuro. No es razonable que estemos plantando tabaibas y otras euphorias mientras vemos que nuestros frutales se encuentran ahogados entre aulagas, tabaibas, granadillos, retamas, etc. o mientras celebramos fiestas de almendro en flor, olvidando la limpieza, la poda y el mantenimiento, careciendo en nuestro comercio de higos y almendros del país, mientras los importamos de Turquía o California.

Pongamos las cuadrillas ambientales en trabajos de prevención de incendios, o en actuaciones ordenadas con continuidad en frenar el rabo de gato, pero, sobre todo, dando cuidados a los frutales y a un amplio campo de conocimiento sobre la cultura agraria. Lo de las tuneras y las grajas son un ejemplo de la separación entre el mundo real y las teorías urbanas, alejadas de los campesinos.

Las grajas crean problemas a los campesinos cuando le arrancan el millo recién sembrado, pero la Administración Pública no debe dejarlas sin tunos, porque en ese caso se hacen más agresivas con los pocos agricultores que siembran. Las grajas no quieren tabaibas ni verodes. Y nosotros tampoco.

Canarias deber tener ahora la mayor superficie de tabaibas y verodes de los últimos quinientos años. No hagamos nuevas plantaciones.

Las tuneras nos han socorrido en periodos de hambre, son los frutales más tolerantes a la aridez de los cultivos en Canarias. Debemos tratarlas con el respecto que se merecen. No son invasores, las trajeron los emigrantes y generaron un ciclo económico con menos miserias, además de poner alimento en nuestro estomago cuando los alimentos no venían en los barcos.

Sembremos ilusión y compromiso con un mundo más sostenible. Si la naturaleza va a mal para las grajas va mal para nosotros. Aprendamos, aunque sea un poco, de nuestros mayores.

Las tuneras frenan la erosión y hacen productivos suelos hoy valutos. Leamos el territorio con cultura de ayer que puede ser una siembra del mañana.

*Exconsejero de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife

WLADIMIRO RODRÍGUEZ BRITO*