Cultura y Espectáculos
JAVIER DE LA ROSA

Michi Panero


7/sep/02 19:58 PM
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EN CONOCIMIENTO LLEGUÉ a los Panero a través de la vida, que es la maestra de las sendas perdidas (la de los elefantes) por aquello de Liz Taylor perdiendo la mansión construida en ese camino del vértigo y del vestigio de los viejos paquidermos que mueren dejando los colmillos en lo ignoto de la selva. En Astorga me reencontré con Michi Panero, el menor de mis primos, pues a tenor de mi relación con Rosario Alonso Panero entré en la familia, virtuosa por la ironía a la fe del camino del olvido y en el recuerdo de Moisés Panero que flota en mi afecto como una nube en la levedad del ser.
Michi Panero es frágil y terrible a la vez, como el diamante se engarza en el alma del intelecto como la montaña de luz de Thomas Man y en el escrúpulo del viento de un apellido que pesa como las monedas en las bocas de los muertos para atravesar la laguna Estigia, fuente de aguas oscas y maternales, casi en canariedad como las madres de las Islas Afortunadas que dan la vida; así en el recuerdo de Felicidad Blanc se alza el benjamín de la familia que prepara unas memorias de fuego.
En el reciente curso de literatura dedicado a la memoria de Leopoldo Panero en Astorga y bajo los auspicios del Ayuntamiento Maragato y de la Universidad de León, y con el título genérico de "Leopoldo Panero cuarenta años después" llegué a las manos de Michi que como cineasta comentó la proyección del filme "y después de tantos años" donde se ajusta a la imponente vida de su padre, uno de los mejores poetas de la lírica universal, se interpreta así el estertor de la propia imagen en el rumor del bosque de otoño y en la carne de las hojas en un suelo de la casona recién adquirida por el Consistorio astorgano para asignarla a Museo de Literatura del poeta de Astorga.
Mi sorpresa, al sentir el latir de un hombre de elegante sarcasmo envuelto en la piel de una vida azarosa y recia, Michi lleva la danza de los malditos a las flores de un mal devuelto en el vértice de una época pasada que tanto a él como a mí nos unió con el cordón umbilical de las madres que lucharon por el resuello del ser.
Ahora cruzo los brazos para atrapar el manantial del Teleno en la fuerza de los versos de la Estancia vacía de Panero, de los Panero, lugar que en un futuro se llenará con la imagen y semejanza de las remembranzas del poeta de la luna que parpadea.
JAVIER DE LA ROSA