Cultura y Espectáculos

Jorge Rojas: "Es fácil adivinar el final de la novela con un poco de picardía"

El escritor tinerfeño presentó el pasado lunes, en el Casino de Tenerife, su séptima novela, "Un soplo divino", una obra cuyo protagonista es Federico, un hombre de pueblo que posee una extraordinaria belleza, origen de algunas desgracias que reflejan el egoísmo del ser humano.

EL DÍA, S/C de Tenerife
16/oct/02 20:00 PM
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Una de las características que definen la narrativa del escritor tinerfeño Jorge Rojas Hernández, que acaba de publicar su séptima novela, titulada "Un soplo divino", es la misteriosa intriga que encierran sus historias hasta el final.

Su última entrega, un volumen con más de doscientas cincuenta páginas, describe el triste acontecer vital de un personaje, Federico, vecino de un pequeño pueblo llamado Hornera, donde se desencadenan una serie de acontecimientos cuyo trasfondo es un fiel reflejo de los temores, envidias y miserias que afectan al ser humano en determinadas ocasiones.

"Es la historia de un hombre de pueblo que tenía una belleza extraordinaria, aunque lo ignoraba. Sin embargo, afectaba tanto a hombres como a mujeres. De hecho, la novela es una crónica de sucesos en la que hay muerte, suicidio, debido a esa belleza que cautivaba a las personas. El título de la novela lo dice un personaje que interviene en el relato cuando quiere describir su belleza y dice que es como un soplo divino", explicó.

Jorge Rojas asegura que las seis novelas anteriores a la actual han tenido bastante suspense e intriga hasta el final, pero en esta ocasión, "no es una novela con un argumento de esa política - ficción que me ha caracterizado. Ahora tiene cierto misterio y ocurren una serie de sucesos, todos explicables al final. Es fácil adivinar el final de esta novela con un poco de picardía".

Los lectores de sus anteriores títulos aseguran que han cambiado los senderos de su narrativa, apreciación que él aclara. "Siempre he cogido historias que se desarrollan fuera y acaban en Tenerife. En este caso me he inventado un pueblo, Hornera. Elegí este nombre por el Camino de Hornera, y la historia no acaba en esta Isla".

La imaginación es una de las aliadas de Jorge Rojas, cualidad que le otorga la posibilidad de abstraer de su entorno algunas de las características de sus personajes y de las situaciones que viven.

"Es muy difícil vislumbrar qué parte de la novela es inventada o real. No cabe duda que hay mucho de personal en la obra. No puedo evitar que mi personalidad y detalles de la de algunos amigos aparezcan en la novela al describir a los personajes. No puedo evitarlo, pero no describo a una persona fija. Lo que sí hago es elegir rasgos de su personalidad que me llaman la atención, como pueden ser sus gustos gastronómicos".

Por último, Jorge Rojas, que ya prepara su próxima obra, comentó que en esta ocasión le apetecía escribir una novela con un trasfondo rural, con gente sencilla, tema que nunca había tocado. "El final de la novela no es feliz, es muy triste, pero lógico".