Cultura y Espectáculos
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓESCRITOR Y PERIODISTA

"La cultura en España no tiene pulso"

El autor de "Gárgoris y Habidis", invitado a los "Diálogos en vivo", afirma que la envidia y la agresividad producto de la falta de sueño son los pecados capitales de los españoles .

JOSÉ A. DULCE, S/C de Tenerife
21/dic/02 20:05 PM
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JOSÉ A. DULCE, S/C de Tenerife Para unos se trata de una de las figuras referenciales de literatura española moderna; para otros, de una montaña de coquetería y narcisismo sin parangón en el mismo ámbito. Con independencia de la opinión que merezca, nadie podrá negar que Fernando Sánchez Dragó navega con viento favorable desde los difíciles tiempos de la resistencia antifranquista. El autor de "Gárgoris y Habidis" y "Carta de Jesús al Papa" intervino ayer en una nueva sesión del ciclo "Diálogos en vivo", donde fue entrevistado por Alejandro Togores. - En "La del alba sería" afirma que la enemistad en España es vitalicia. ¿De dónde proviene tanto encono?
- Somos un pueblo aguerrido, silvestre, con un pecado nacional, la envidia, como no se encuentra en otras latitudes. La envidia se traduce en otro de nuestros grandes pecados, la agresividad, que a mi juicio se debe a que estamos mal dormidos. El gusto por trasnochar y cenar a horarios demenciales no viene de tiempos remotos, sino que fue adoptado a principios del siglo XX, cuando a la gente bien, para darse pote, le da por imitar los hábitos de la bohemia. Como resultado, la falta de sueño ha generado toxinas que se han depositado en el carácter de los españoles. Si nos acostáramos antes, el índice de agresividad bajaría.
- En esta época de corrección política, ¿siente nostalgia de la clandestinidad?
- Siempre. Yo eché los dientes en la clandestinidad. La corrección política es lo que antes era la censura. Tengo tanta aversión a los códigos que soy feliz cuando transgredo. La única ley que acepto y la que nunca transgrediría es la de la conciencia.
- El llamado "canon occidental" en la literatura, ¿no será en realidad el "canon anglosajón"?
- Desde luego. Esos popes de la cultura, esos mandarines pedantes como George Steiner o Harold Bloom, no ofrecen a sus seguidores más que un ejercicio de cerrazón mental. Como si no fuera bastante que los anglosajones tengan bajo su mando los imperios tecnológico, industrial y económico, encima quieren tener el imperio cultural.
Aznar y Cela - ¿Piensa que la idea de España que defiende Aznar procede de sus lecturas políticas? - Aznar es un gran lector de poesía y de ensayos políticos. Es indudable que la lectura de éstos últimos - de Cánovas a Azaña - han influido en su idea de España. Idea que yo no comparto, porque mientras él habla de España yo, que defiendo la unidad en la pluralidad, prefiero hablar de Iberia y de las Españas.
- Esta semana se ha aireado la amplia nómina de "negros" al servicio de Cela. ¿Hablaremos de una vergüenza o de una vieja tradición en el campo de la literatura?
- Es una vergüenza, y no creo que ningún escritor que utilice "negros" pueda sostener su propia mirada ante el espejo. En descargo de Cela, tengo que decir que los empleaba en las obras de menor fuste, salvo en "La cruz de San Andrés", cuyo contencioso aún está por resolver. A este respecto, hay una anécdota de Cela de la que fui testigo. Cuando le dan el Premio Nobel, me voy con él a Estocolmo pues iba a escribir para "Diario 16" la crónica del discurso de recepción. Trabajaba en ello cuando recibo una llamada del periódico. Me dicen que un profesor de Literatura de Enseñanzas Medias ha telefoneado desde Segovia para denunciar que el discurso que Cela iba a leer procede de un texto publicado por Plaza y Janés dieciocho años antes. Pido que lo comprueben y, en efecto, lo comprueban. Cuando llamo a Cela para advertirle del escándalo que se iba a armar, empieza a barbotar y a subirse por las paredes hasta que me cuelga el teléfono. Finalmente, Cela leyó "su" discurso, pero el asunto no mereció más que cinco líneas en la prensa de nuestro país, lo que demuestra que la cultura en España no tiene pulso.
- En una ocasión declaró que la venida de Jesús era el mayor acontecimiento en la historia de la Humanidad. Luego su certeza se ha entibiado. ¿A qué se debe?
- No recuerdo haber afirmado tal cosa. Mi relación con Jesús parte del estudio de los Evangelios Gnósticos en "Gárgoris y Habidis"; llevó treinta años investigando a Jesús en los cinco continentes y he llegado a la conclusión de que se trata de un mito, probablemente forjado a partir de la figura de un oscuro predicador galileo. Los mayores acontecimientos de la historia de la Humanidad se concentran en el siglo VI antes de Cristo: el siglo de Buda, de Zoroastro, de Lao - Tse, del pensamiento pitagórico, de los inicios de la filosofía griega... Todo lo que viene después no me interesa. Es más, pienso que todo lo que ha sucedido desde entonces es la decadencia de la especie humana. Desde ese siglo nos venimos batiendo en retirada.
FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓESCRITOR Y PERIODISTA