Cultura y Espectáculos
TOMÁS MARCOCOMPOSITOR

"La música es un lenguaje abstracto, pero no aislado"

El autor de "Pulsar", que esta semana recibió el homenaje del XIX Festival de Canarias, cree necesario acercar la música contemporánea a la audiencia, pero sobre todo "crear un nuevo público" para ella.

JOSÉ A. DULCE, S/C de Tenerife
26/ene/03 20:07 PM
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Frente a quienes que consideran al siglo XX la antesala del apocalipsis, Tomás Marco ve en la pasada centuria un periodo fructífero, tanto en búsquedas como en logros. El prestigioso compositor, premio Nacional de Música y miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, visitó esta semana Tenerife, donde impartió una charla en el Conservatorio Superior y asistió al concierto homenaje que le tributó el Festival de Música de Canarias.

- Uno de los fines de su nuevo libro, "Pensamiento musical y siglo XX", es ampliar la audiencia de la música contemporánea, algo que los compositores no han logrado. ¿En qué momento y por qué se produjo ese divorcio? - No hay un punto de ruptura concreto, de hecho aquellas obras de vanguardia que suscitaron escándalo antes de la Primera Guerra Mundial, como "La consagración de la primavera", han pasado finalmente al repertorio. Es cierto que los lenguajes se han hecho más difíciles, pero debemos tener en cuenta que a lo largo del pasado siglo han surgido espectáculos como el deporte, el cine o la televisión que no existían en el XIX, en el que la música era la principal oferta de ocio. A ello hay que sumar la aparición de una música industrial o de consumo que dispone de amplios espacios en los medios de comunicación. Pese a todo ese "ruido de fondo", la barrera que separa al público de la música contemporánea no es insalvable porque los estilos y las técnicas se han diversificado tanto que al oyente ya no le chocan como hace unas décadas. Hoy es importante acercar a la audiencia la música contemporánea, pero más aún lo es crear un nuevo público sensible a dicha manifestación. Desde luego, lo primero es más difícil que lo segundo.
- En su último libro ha querido revelar las ideas que hay detrás de la música del siglo XX. Curiosa pretensión si tenemos en cuenta que los compositores han luchado por desterrar el programa o soporte literario de la música.
- He querido aprovechar el esquema histórico para hablar de las técnicas y estéticas de la música, a la que pongo en relación con otras manifestaciones artísticas, ya que, en mi opinión, la música es un lenguaje abstracto, pero eso no quiere decir que esté aislado. Por ejemplo, el cubismo pictórico de Picasso se relaciona con el cubismo musical de Stravinsky, y el paso a la abstracción está directamente relacionado con el tránsito a la atonalidad de Schoenberg.
- ¿Piensa que la música moderna arroja un balance superior al de otras artes?
- En el siglo XX han ocurrido muchas cosas y muy valiosas. Ha sido un período fructífero en búsquedas y logros, desde la aparición de nuevos tipos de instrumentos a la voluntad de trascender la pura materialidad sonora de la escala occidental. Cualquier cosa que suene puede servir para hacer música, algo que no sucedía en épocas anteriores.
Falla, el más influyente - Stravinsky es, a su juicio, el músico más importante de la centuria. ¿Cuál sería el compositor español más influyente? - En primera mitad del siglo, el músico español más influyente es Falla. Lo que aún no sabemos es si, dentro de cincuenta años, esa condición la ostentará alguno de los miembros de la generación del 51, que para mí tienen un grandísimo valor.
- El piano es uno de los instrumentos que, en las últimas épocas, ha perdido peso en beneficio de la percusión. ¿Piensa que el campo expresivo del piano sigue abierto?
- El piano llegó en el XIX a su máximo punto de desarrollo, pero en el siglo XX también conoció grandes momentos de la mano de compositores como Bartók, Prokofiev o Ravel. Es cierto que ya no es el instrumento más usado, pero los creadores actuales siguen dedicándole su atención, y, en mi caso, el campo expresivo sigue abierto porque, si no, no escribiría para él.
- Fue usted miembro del Consejo de la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores de España), un organismo al que se ha acusado de prestar más atención a la música pop que a la clásica.
- Es cierto, si tenemos en cuenta que el fin de la SGAE es recaudar y que el dinero que obtiene procede mayoritariamente de la música de consumo. No obstante, debo decir que en la época en que yo pertenecí a la SGAE la música culta obtuvo grandes logros. Ignoro si en los últimos tiempos se ha producido un retroceso.
- Sus últimos meses al frente del INAEM (Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música) fueron especialmente tormentosos. ¿Qué recuerdo guarda de su paso por el ente?
- Fue una etapa interesante, de la que no me arrepiento, pero que había necesariamente que cerrar. Mi desacuerdo con los políticos que me rodeaban era absoluto.
- Como teórico es obligado preguntarle por el estado de la crítica musical en España y, más concretamente, en la prensa diaria.
- En general, la crítica española ha mejorado su preparación, sobre todo la madrileña, ya que la de Barcelona ha sufrido un retroceso. En otros lugares está sometida al criterio del director del medio o del propio comentarista. Prima, eso sí, el amateurismo; esa falta de profesionalidad sería impensable en Alemania, donde quienes escriben la crónica de los conciertos son, como mínimo, doctores en Musicología.
- Pese a la relación que le une con la Orquesta Sinfónica de Tenerife, no se han vuelto a grabar nuevas obras suyas desde la "Cuarta sinfonía".
- Gracias a mi amigo, Víctor Pablo Pérez, la orquesta ha interpretado regularmente mis obras y ha llevado al disco otras como la "Cuarta sinfonía" o "Pulsar". La OST es una agrupación magnífica y mis relaciones con ella siempre han sido excelentes.
TOMÁS MARCOCOMPOSITOR