Cultura y Espectáculos

"Plantaría un árbol junto al Auditorio de Tenerife"

El responsable escénico de la versión de "La flauta mágica", que el público tinerfeño pudo disfrutar anoche en Santa Cruz, asegura que en España se realiza un teatro "mucho mejor que el de antes, pero con mayores carencias de riesgo y creatividad" y sometido en muchas ocasiones "a la presión del dinero".
D. FUENTEFRÍA, S/C de Tfe.
15/oct/03 20:26 PM
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D. FUENTEFRÍA, S/C de Tfe.

Joan Font habla y gesticula como si abriese por primera vez los ojos a cada cosa que dice. El fundador del mítico grupo teatral catalán Els Comediants, con la sonrisa y el espíritu tan aguzados como su sentido de la curiosidad y la experiencia, es el encargado de la puesta en escena de la penúltima adaptación de "La flauta mágica", de Mozart, que el público tinerfeño pudo disfrutar ayer en la sala sinfónica del Auditorio de Tenerife, y que volverá a contemplar mañana y el sábado, en el mismo emplazamiento, a las 20:30 horas.

?¿Con qué novedades van a encontrarse los asistentes a la revisión que ha efectuado para esta ópera?

?La versión que he hecho ha seguido la historia original. Cuando me sumergí en el mundo de "La flauta mágica", descubrí una fábula exótica -porque transcurre en un Egipto imaginario, lo que abre las puertas al valor estético- y mágica, donde queda claro desde el principio que se trata de una historia no real. Sigo la estructura de la obra, pero haciendo quizá más protagonista a Papageno, que le dará un especial valor a la filosofía, como sucedía con Sancho Panza. También es cierto que en esta ópera las cosas no son lo que parecen, que es como un canto a la ambigüedad.

?¿Y qué elementos escénicos contribuyen a innovar esta versión?

?Me planteé junto al escenógrafo, Juan José Guillén, basar el montaje en un elemento festivo y de fragilidad: la papiroflexia. Se trata de una cultura muy oriental y a la vez mediterránea, de modo que todo es como de papel; los decorados suben, se abren y cierran conformando un espacio muy simple, lleno de luz, transparencia, contrastes y tules livianos, como si, efectivamente, se asistiese a una fábula. No hemos entrado demasiado, sin embargo, en el tema masónico.

?¿Cómo se vive la experiencia del teatro en la calle?

?Puedo contar muchas anécdotas, pero el teatro en la calle es duro, porque ¿cómo lo ensayas? ¿Cómo lo montas? Es cierto que sirve de preparación (para hacer óperas, por ejemplo), pero tienes que tenerlo todo medido. Y aun así, al final se te escapa un montón de cosas. Sin embargo, yo obligaría a todos los actores a practicarlo al menos una vez en la vida, como placer y como contraste. La reacción del público es inmediata y brutal, hasta el punto, como sucedió con nuestro montaje "Demonis", que las miradas y la energía te desbordan. El teatro en la calle también aporta toda la capacidad de la improvisación, el contacto directo y el estar despierto.

?¿Cuál es el próximo montaje que realizará la compañía?

?Estoy preparando "El árbol de la memoria", un espectáculo para el Fórum 2004 de las Culturas, en Barcelona, que consistirá en plantar un árbol, con la idea de que es el "primero" de una nueva generación. El lema es "nos hemos cargado todos los de la humanidad y no podemos vivir sin ellos", por lo que pretendemos dar un toque de atención sobre el contacto con la naturaleza y la necesidad de buscar nuevas fórmulas, porque con éstas no hay salida. Me gustaría plantar un árbol al lado del Auditorio, que tiene un exterior precioso. El montaje servirá también para hacer a sus pies conciertos de jazz, por ejemplo, o que los niños lo coloreen colgando sus pinturas.

?¿Qué diagnóstico hace de la escena española actual?

?Se hace un teatro mucho mejor que antes, pero eso no significa más creativo. Al teatro español actual le falta creación y riesgo; estamos sometidos a la presión del dinero.