Cultura y Espectáculos
SEBASTIÁN SOSA ÁLAMO *

El artista Julio Viera, genio internacional

5/feb/08 18:48 PM
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POCAS VECES en la vida tenemos la ocasión de tratar a un artista al que podemos calificar de genial. Casi siempre, muchas veces, sin saber el porqué, se nos presenta en sus obras, otras en su vida, otras en la multiplicidad de su quehacer y otras... sin saber el porqué. Pero lo sentimos y lo presentimos. Y nos damos por satisfechos por tropezarnos lo imprevisto, por degustar lo inusitado, por palpar lo que generalmente reconocemos después de muerto. Es el caso insólito del artista cuyo nombre encabeza el presente trabajo. Un hombre de nuestro tiempo, un ser con el que convivimos, un artista polifacético con el que la suerte ha hecho que nos tropezáramos: Julio Viera. Y es que su trayectoria vital se ha realizado en diferentes lugares, en muy distintos asentamientos y países. Y los contactos humanos y generacionales se han encaminado a resultados sorprendentemente artísticos aunque siempre enfilados a su intención surrealista. Él ha sabido dotar a su creatividad de una magia personal, poética y luminosa y derramar sobre sus figuras y paisajes su peculiar mundo interior, mundo insólito y marino, legendario y onírico. No en vano nació junto al Atlántico, en las islas Afortunadas.

Julio Viera nació enfrentado a las figuras canarias de la pintura como fueron el fantasmagórico Néstor de la Torre y los surrealistas Óscar Domínguez y Juan Ismael, a quien conoció personalmente. Pero en su afán universalista, Viera marcha a Bélgica. Y de allí a París, donde reside mucho tiempo y contacta con los grandes del momento. Allí se casa y nacen sus hijos y, desde allí, se catapulta a numerosos países y poblaciones: Italia, Méjico, España y un muy largo etcétera.

Muy rica su etapa parisina en la que contacta con innumerables artistas del momento, de lo que hay constancia histórica, fotos y prensa: Picasso, Dalí, amén de otros del mundo incipiente del arte de su generación. Allí obtuvo múltiples y resonados premios: Grand Prix de L'originalité, y una inmensa proyección artística. Dalí lo comparó con un Sansón del arte y sus obras fueron encomiadas por el artista de Cadaqués. Multitud de exposiciones que se cuentan por éxitos. Y críticas artísticas elogiando sus obras y sus "perfomans" eminentemente originales.

Una de las más bellas conversaciones fue la sostenida con Mario Moreno, el genial Cantinflas, durante uno de sus viajes a Méjico. Y en Madrid, entre otros muchos, contactaba con Boby Deglané y con el divo Chano Gonzalo, que tarareaba las canciones originales de Julio Viera. Canciones que fueron grabadas en París en su tiempo y largamente aplaudidas.

Julio Viera, como todo artista completo, diríamos como artista del Renacimiento actual, ha invadido con igual éxito otros campos de la creación artística. Como dibujante no tiene límites su rara habilidad. Podemos afirmar que actualmente se encuentra y es considerado como uno de los mejores y más creativos dibujantes, de una fantasía desbordante y de una originalidad sorprendente al tiempo de una sencillez monacal que nos impacta con sus creaciones. Son verdaderamente magistrales las más de quinientas láminas ilustrativas de la obra de nuestro Miguel de Cervantes, exactamente del Quijote, que aún no han sido editadas. Unas interpretaciones muy originales, bellísimas, acertadas y llenas de poesía y emoción. A su debido tiempo, cuando el centenario, le incitamos a su publicación. Pero ahí están esperando la oportunidad, seguro de que siempre serán exitosas.

Las diversas técnicas artísticas no tienen secretos para Julio Viera, como no las tienen para un artista de las cualidades de él. Por todos los caminos se llega a Roma, donde también estuvo y dejó señal de su presencia en el Museo Vaticano, legando dos obras, dos Cristos, que, al igual que en el Instituto Ferial de Canarias, figuran con todos los honores en sitio principal.

En estos días de mi enésimo encuentro en Palma de Mallorca, he vuelto a visitar su estudio y he contemplado largamente las últimas creaciones del artista y, como siempre, he salido muy complacido de ese nido de arte que es su casa. De su conversación, siempre amena y aleccionadora. De su trato amable y cordial. Y de su obra, que es una tentación. Este hombre, incansable creador de bellezas, está en el cenit de su trayectoria y ha hecho realidad las opiniones que sobre él dieron los grandes artistas universales que lo conocieron y los amigos y críticos que lo han tratado.

Julio Viera, el gran Julio Viera, sigue dibujando, pintando, creando arte del bueno para todos.

* Licenciado en Historia del Arte. Miembro societario de AICA

SEBASTIÁN SOSA ÁLAMO *