Cultura y Espectáculos
FRANCISCO GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS

Nombres guanches

4/mar/11 1:37 AM
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HACE muy pocos días se presentó en el salón de actos de Cajacanarias la carta toponímica de los barrancos de Tenerife. Un magnífico y exhaustivo trabajo llevado a cabo por el investigador Miguel Pérez Carballo, con la colaboración de Carlos Gustavo González, por encargo del Consejo Insular de Aguas del Cabildo de Tenerife.

Entre los más de 9.000 topónimos (nombres de lugares) de los barrancos y afluentes inventariados, aparecen numerosos vocablos guanches, con sus correspondientes malas transcripciones y corrupciones, habida cuenta de los más de 500 años transcurridos desde la conquista.

La extraordinaria e impagable labor de rescate de los autores cobra mayor importancia, si cabe, en el caso de los topónimos de origen guanche, pues estos corren el riesgo de desaparecer para siempre, como desgraciadamente ya lo han hecho tantos y tantos otros, con el paso de los años. Y es que, como muy bien expuso Miguel Pérez Carballo, muchos de sus informantes -casi todos personas de avanzada edad- ya han fallecido, y con ellos se fue una parte del valioso patrimonio de la ancestral cultura popular transmitida oralmente. Es muy posible que la mayoría de esos sabios y venerables viejitos, magos y cabreros, fueran descendientes directos de los guanches, como lo somos más de la mitad de los canarios autóctonos, en mayor o menor grado. La cultura y forma de vida de los guanches estaba muy apegada a la Naturaleza, y en ella basaban su religión y creencias. Es por eso que sacralizaban los astros, volcanes, roques, árboles, cuevas, fuentes, etc. Para ellos cada lugar, accidente del terreno, llanura, acantilado, bahía o bosque tenía un nombre específico, que se refería a cada cosa en concreto. Afortunadamente, muchos de ellos han llegado hasta nuestros días a través de la tradición oral. Para los escépticos, que no se creen que los guanches quedaron en mayoría después de la conquista, decirles que si, como aún se dice, prácticamente desaparecieron ¿entonces por qué hoy en día más de la mitad de los municipios de Canarias (47 de 88) tienen nombre guanche? Y todo eso a pesar de las alteraciones y "santificaciones" que han sufrido a lo largo de más de 600 años (la conquista empezó en 1402). Y así tenemos, entre los de Tenerife: Tacoronte, Acentejo (La Matanza de), Acentejo (La Victoria de), La Orotava, Icod, Garachico, (Santiago del) Teide, Guía de Isora, Adeje, Arona, (Vilaflor) Chasna, (Granadilla de) Abona, Arico, Fasnia, Güímar, Arafo y (Santa Cruz de) Tenerife (17 de 31); y en Gran Canaria: Arucas, Firgas, Teror, Moya, Guía, Gáldar, Agaete, Artenara, Tejeda, Mogán, Tirajana (San Bartolomé de), Tirajana (Santa Lucía de), Agüimes y Telde (14 de 21); en Lanzarote: Haría, Teguise, Tinajo, Yaiza y Tías (5 de 7); en La Gomera: Hermigua, Agulo, Alajeró y (San Sebastian de la) Gomera, (4 de 6); en La Palma: Garafía, Tijarafe, (Los Llanos de) Aridane, Tazacorte y Mazo (5 de 14); en Fuerteventura: Tuineje y Pájara (2 de 6). Y en El Hierro (0 de 3).

Otros datos clarificadores: si ahora observamos los topónimos de las Islas, vemos que a pesar del tiempo transcurrido desde la conquista y de las múltiples transcripciones -desde que salieron de boca de los guanches hasta la actualidad- en el mapa político de Tenerife a escala 1/250.000 (Toponimia mayor), actualmente se encuentran 67 topónimos guanches de un total de 197 (34%); en La Gomera, 27 de 50 (54%); en El Hierro, 7 de 20 (35%); en La Palma, 18 de 60 (30%); en Gran Canaria, 56 de 153 (36%); en Lanzarote, 33 de 59 (56%), y en Fuerteventura, 22 de 68 (32%). Datos tomados del Gran Atlas de Canarias, Editorial Interinsular Canaria (1997).

A la vista de todo esto, es una pena que ahora sea tan difícil interpretar el significado de los miles de nombres que nuestros antepasados guanches asignaron a tantos otros lugares de la geografía canaria, salvo por comparación lingüística con otros dialectos y homónimos bereberes continentales, en donde podemos encontrar Telde, Tagaste (Tegueste), Azru (Aceró), Timi (Time), Argana, Aguer (Aguere), Aglu (Agulo), etc.

En fin, fue el absoluto desprecio y la fuerte represión hacia la cultura guanche por parte de los conquistadores españoles, lo que permitió o, más bien propició, que desapareciera nuestra lengua ancestral, que se habló en el sur de Tenerife hasta mediados del siglo XVIII, sin que nadie fuera capaz de recogerla en un diccionario guanche-castellano. Lo mismo sucedió con los nombres y apellidos que desaparecieron con el bautismo de los guanches. Perdimos la lengua, y con ello gran parte de nuestra identidad como pueblo, pero? aquí estamos.

FRANCISCO GARCÍA-TALAVERA CASAÑAS