Santa Cruz de Tenerife

El guardián de la memoria

José Iglesias es el director del espacio museístico en el Centro de Historia Militar de Almeida, que incluye los "tesoros" de La Gesta del 25 de Julio. Su objetivo, culminar el proceso para abrir la instalación a la sociedad.
J.D.M.
31/ago/17 5:56 AM
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"V erla, criticarla y destruirla". La frase es del coronel de Artillería José Iglesias de Ussía y de Leste (El Ferrol, 1952), director del espacio museístico del Centro de Historia y Cultura Militar de Almeida, en referencia a la exposición "La Gesta en una pluma", último capítulo que cierra hoy, por este año, las conmemoraciones del 220 aniversario del rechazo al intento de invasión de la flota inglesa, comandada por el contralmirante Horacio Nelson.

"No lo ponga, pero Nelson fue un poco chapucero", asegura este hombre, nacido en Galicia por casualidad e hijo de militar, que vivió su infancia y adolescencia en Sidi Ifni y el Sáhara Occidental, y recuerda con orgullo haber formado parte de la primera promoción de militares de la Transición. Hace casi 35 años que reside y trabaja en la capital tinerfeña.

Escolares y turistas forman el grueso del público visitante a un centro que, todavía hoy, "es poco conocido para la sociedad tinerfeña y canaria, en general", lamenta, y del que tiene su rincón preferido: "Crecí en el África Occidental y el pequeño espacio dedicado a la historia militar española en la zona es el que más aprecio".

La Gesta del 25 de Julio y lo que la rodea es uno de los grandes ejes del museo. Iglesias resalta "la participación popular en la defensa de la capital tinerfeña. La gente luchaba por lo suyo, por lo más primario". En su análisis es crítico: "El general Gutiérrez fue el ganador, pero la historia lo ha tratado mucho peor que al derrotado, o sea Nelson. Basta con ver las calles dedicadas a ambos en la ciudad".

Y explica: "Nelson pensó que ocupar la plaza sería coser y cantar y se encontró con otra cosa, un panorama que quebró su exceso de confianza. Aunque también influyeron aspectos de táctica y estrategia como vientos, calado y corrientes que los ingleses desconocían y despreciaron".

Iglesias resume aquellos días del verano de finales del siglo XVIII con una frase: "Ningún ejército, por poderoso que sea, domina a un pueblo que no acepta ser dominado". Y añade: "Fueron combates más propios de la guerrilla urbana, que de las batallas de un ejército convencional", valorando "el papel de las milicias populares de la isla o el de la mujer, recuperado este año; la agreste de San Andrés, cuyo nombre debió pasar a la historia, o las aguadoras que auxiliaron a las tropas en la Montaña de la Altura".

El director del museo militar da valor y veracidad a acciones envueltas en la leyenda, como el disparo del cañón Tigre: "Haya sido Monteverde o Grandy el autor del disparo, fue, en definitiva, un artillero. Y un gran acierto estratégico colocar el cañón en una perspectiva más baja para provocar mucho más daño al enemigo".

Pepe (como lo llaman sus amigos) entiende que en aquella intentona los británicos se comportaron "casi más como corsarios o piratas al saltarse los tratados de Guerra y Paz de la época. Hay que imaginar la impresión al otear las velas de una flota tan impresionante fuera de la bahía".

Además, contrapone "el afán de adquirir bienes materiales" con el espíritu de los defensores y "el trato exquisito que dieron a los vencidos tras su derrota".

Iglesias se congratula de que la recreación del rechazo al desembarco vaya a más cada año: "Javier Gorostiza y su gente hacen una gran labor. Me parece increíble cómo la gente se implica. Lo viven y parece que hubieran estuado allí, más de dos siglos atrás".

Para el coronel "sería importante añadir a los ingleses en la conmemoración, pero ellos no reconocen la derrota de lo que llaman el affaire de Tenerife. Ya se sabe, quien escribe la historia... Nelson la reconoce al relacionar sus muertos en La Gaceta de Londres, pero lo cierto es que lo recibieron como un héroe, pese a su derrota, perder un brazo y un barco, el Fox, que sigue hundido en la bahía de Santa Cruz".

Iglesias adelanta que en octubre habrá "una gran sorpresa expositiva en relación a los fondos sobre La Gesta conservados aquí". En este sentido, valora "la colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz, reflejada en las últimas ediciones del Plenilunio" o la "estrecha relación con la Asociación de Recreadores y la Tertulia de Amigos del 25 de Julio, cuyo germen y base fue y es Almeida. O con El Toscal, a través de la procesión en septiembre del Cristo de Paso Alto".

No podía ser de otra manera. Iglesias recuerda al general Alberto Ruiz de Oña Domínguez, director del centro hasta septiembre de 2016: "Llegó cuatro años antes con la idea de hacer un equipo y se volcó en la apertura a Santa Cruz. Lo primero, creo que lo consiguió, y esa es la línea que ha marcado su sustituto, el general Fernando González Arteaga. Respecto a lo segundo, abrió un camino para continuarlo con una base para la gente, la de un centro, un museo o, simplemente, Almeida".

"Pero, ¿se puede entrar?", preguntan algunos despistados en la puerta. "Pues claro", responde el director, que insiste, casi a modo de campaña publicitaria,: "Acceso gratuito para todos, incluidas personas con discapacidad, plazas de aparcamiento y estupenda cafetería. De nueve a tres, los días laborables, y de diez a dos, sábados, domingos y festivos. Vengan a Almeida". Lo dice el coronel Iglesias, el guardián de la memoria.

José Iglesias

director del centro de historia y cultura militar de almeida