Cultura y Espectáculos

El crepúsculo de los dioses

Gerardo Pérez Sánchez
9/mar/19 3:13 AM
Edición impresa
El crepúsculo de los dioses

Gerardo Pérez Sánchez

No creo que ningún seguidor de los primeros treinta años de carrera profesional de Clint Eastwood pudiera siquiera imaginar la repercusión artística y cinematográfica que este alcanzaría en las tres siguientes décadas. Ahora, tras más de sesenta años inmerso en el mundo del cine y la televisión, se trata de un referente indiscutible, director venerado y autor respetado con varias obras maestras en su haber y un puñado de sobresalientes aportaciones al Séptimo Arte. Sin embargo, en sus inicios no pasó de ser un actor encasillado en personajes de bravucones y marcado por películas violentas. Su imagen de Harry el sucio apuntando con una Magnum 44 y pronunciando la icónica frase "venga, alégrame el día" refleja perfectamente a qué me refiero. Ganador de cuatro Oscars, Eastwood pasará a la Historia del cine con mayúsculas gracias a títulos como Sin perdón, Million Dollar Baby o Los puentes de Madison. A punto de cumplir ochenta y nueve años, sigue en la brecha como productor, intérprete y director aunque, por edad, parece inevitable que se acerque a su ocaso creativo, si bien en su caso concreto hablamos de ese crepúsculo reservado tan sólo a unos pocos elegidos, un selecto círculo de seres bendecidos con una sensibilidad y una capacidad inusuales, traducidas en una evolución intachable y unos largometrajes contundentes.

Su prolífica trayectoria abarca una gran variedad de trabajos, no todos merecedores de loas y aplausos. De hecho este último estreno, Mula, no figura entre lo más destacado de su filmografía y, aun así, la cinta resulta más que aceptable y ofrece un sugerente nivel de entretenimiento merced a una historia bien narrada, unos personajes interesantes, un ritmo algo ecléctico pero efectivo y una atmósfera visual que engancha. En este sentido, la fotografía del canadiense Yves Bélanger ayuda enormemente a que la trama conecte con el espectador y, si no va más allá, es porque el guion tampoco da para más. Sin embargo su objetivo, basado en una distracción amena y una recreación creíble, se cumple. Con el trasfondo de una permanente atmósfera oscura (no tanto por la luz como por el ocaso vital del protagonista, que impregna todo el metraje), asistimos a casi dos horas de correcta filmación.

Un anciano veterano de la Segunda Guerra Mundial, solitario y en quiebra económica y existencial, termina aceptando un empleo de transportista. En principio, parece una ocupación bastante fácil pero, sin él sospecharlo, en realidad lo que está transportando es droga para un cartel mexicano. Todo se complica cuando un agente de narcóticos se cruza en su camino.

Pese al tono general de despedida que acompaña a la película, es difícil precisar si supondrá el adiós definitivo del famoso cineasta californiano. Se dijo que su muerte en Gran Torino constituía su peculiar modo de decir adiós a su faceta interpretativa, pero aquí está de nuevo con otra actuación que, a todas luces, no es ningún broche de oro. Bien es cierto que, sin aportar momentos realmente estelares, transmite una especie de melancolía bucólica enlazada con cierto aire de ajuste de cuentas con el mundo que, a la postre, proporciona un divertimento extraño e infrecuente.

Le acompaña en el reparto un cada vez más popular Bradley Cooper, todavía saboreando las mieles del éxito de su excelente versión de Ha nacido una estrella y con nada menos que siete nominaciones a la estatuilla dorada en su currículum (de ellas, cuatro como actor). Nos hallamos ante otro ejemplo de una figura que ha sabido mostrar un enorme talento más allá de la presencia y el atractivo físico y al que la estrecha relación de amistad que ha entablado con el propio Eastwood sin duda le ha beneficiado. A cargo de papeles secundarios se encuentran nombres reconocidos como Andy García (cuya participación en El padrino III presagiaba un futuro prometedor que se ha ido diluyendo con el paso del tiempo), Laurence Fishburne (Matrix, Mystic River, Los chicos del barrio) o la oscarizada por Balas sobre Broadway Dianne Wiest, muy recordada por sus papeles en Eduardo Manostijeras y Hannah y sus hermanas.

www.cineenpantallagrande.blogspot.com

ficha técnica

"Mula"

Dirección: Clint Eastwood

Intérpretes: Clint Eastwood, Bradley Cooper, Andy García, Laurence Fishburne