El crecimiento económico mundial y el aumento del consumo en los países en desarrollo elevarán hasta 2040 en un 22 % la demanda de petróleo, hasta 111 millones de barriles diarios, aunque la importancia del crudo en el mapa energético bajará en favor de otros combustibles fósiles.

Ese es el pronóstico a medio plazo que señala el informe "Previsiones Mundiales del Petróleo 2014", emitido hoy en Viena por la OPEP, en el que se dibuja un mundo en el que los combustibles fósiles seguirán siendo la principal fuente energética.

La OPEP argumenta esa necesidad indicando que hasta 2040 "la economía mundial duplicará su tamaño, la población crecerá y la prosperidad se expandirá por todas partes".

Así, en 2040, y pese al lento pero constante progreso de las energías alternativas, el gas, el petróleo y el carbón seguirán cubriendo el 78 por ciento de las necesidades energéticas, apenas tres puntos porcentuales menos que ahora.

Eso sí, el petróleo irá reduciendo su importancia en favor del gas y dentro de un cuarto de siglo supondrá sólo el 24 por ciento de las fuentes de energía, frente al 32 por ciento actual.

Respecto al gas, el informe destaca cómo el aumento de los suministros gracias a la extracción de gas de esquisto o pizarra en Estados Unidos está cambiando el mapa energético.

Su bajo precio ha desplazado al carbón como fuente de producción energética en ese país y ha provocado que el carbón estadounidense esté siendo exportado a los mercados europeos.

Aunque el informe insiste en la complejidad y las incertidumbres que acompañan a cualquier previsión, los escenarios contemplados señalan que la economía mundial seguirá recuperándose gradualmente, pese a los problemas de ciertos países.

Así, la OPEP prevé que la economía crecerá hasta el año 2040 una media anual de entre un 3,1 y 3,9 por ciento.

Las economías de los países más ricos, sobre todo Estados Unidos, mantendrán su tendencia de recuperación.

También crecerán las economías emergentes, aunque entre ellas, la más importante, China, verá como se ralentizan el excepcional índice de crecimiento de las últimas décadas.

En Latinoamérica, la economía avanzará a una media de un 3,1 por ciento anual hasta 2040, señala el informe del grupo petrolero.

Las previsiones a medio plazo confirman la tendencia a la reducción de consumo de crudo en los países más ricos, que en 2040 quemarán un 17 por ciento menos de petróleo que actualmente.

En el resto del planeta, la demanda no dejará de crecer, sobre todo en China, que casi doblará en los próximos 24 años su demanda.

Para 2040, el gigante asiático consumirá ya más que Europa Occidental y los países ricos de Asia juntos.

En cuanto al precio, la OPEP asume que en 2015 su barril de referencia (que está cotizando por debajo de los 80 dólares) alcanzará un valor de 105 dólares/barril, aunque cinco años después habrá caído hasta 95.

A medio plazo, hasta el año 2040, la OPEP prevé una lenta evolución al alza hasta marcar un valor real, considerando la inflación, de 101,6 dólares por barril.

A este respecto, el secretario general de la OPEP, Abdalá El-Badri, advirtió de que si se mantiene la actual tendencia a la baja del precio del crudo, el suministro puede acabar resintiéndose y el coste aumentar mucho.

El propio documento de la OPEP indica que hasta el año 2040, la industria petrolera necesitará inversiones de hasta 10 billones de dólares.

Sólo los socios de la Organización tendrán que dedicar unos 40.000 millones de dólares anuales hasta 2020 y 60.000 cada año a partir de esa fecha

En el capítulo de la oferta, la OPEP sigue siendo escéptica sobre si podrán mantenerse a largo plazo los actuales niveles de bombeo de petróleo de esquisto -que han colocado a Estados Unidos como principal productor del planeta- debido a problemas medioambientales y los costes de extracción.

La OPEP prevé que EEUU y Canadá eleven su ritmo de bombeo hasta 2030, fecha a partir de la cual se señala una caída de la producción.

Latinoamérica, sin contar Venezuela y Ecuador, casi duplicará hasta 2040 su capacidad de bombeo.

En sus cálculos sobre la evolución del mercado petrolero, la OPEP analiza distintos elementos, desde el creciente uso del automóvil en los países en desarrollo, el impacto de las políticas contra el cambio climático o el uso de fuentes de energía alternativas.

Así prevé que el parque automotriz mundial crezca hasta 2.100 millones de unidades, especialmente en los países emergentes.

Respecto al cambio climático, la OPEP reconoce la relación entre emisión de gases de efecto invernadero y el calentamiento del planeta.

Por eso, asume que la aplicación de medidas para combatir esa situación añaden incertidumbre y podrían tener un fuerte impacto sobre el mapa energético mundial.