Gastronomía

Un buen BARRAQUITO para empezar el DÍA


J.C., S/C de Tenerife
19/ene/02 19:57 PM
Edición impresa

Por la mañana, para calentar el estómago, es recomendable un buen café. Solo, cortado, con leche o barraquito. Aunque también, y a otra hora, se puede saborear un café bombón, un vienés, irlandés o escocés, un café borracho, un capuchino o, incluso, uno de plátano, que también existe. Pero en Tenerife, en toda la provincia, preferimos un barraquito.

Hasta en el café encontramos polémica, ya que nadie se pone de acuerdo en el origen o en los ingredientes de esta peculiar bebida. De hecho, el que sirven en los bares normalmente nada tiene que ver con el tradicional, el que se toma casi de postre.

¿Cuál es la historia de los barraquitos? Cuenta un lector que en el antiguo bar "Imperial", junto a la Plaza de Toros de Santa Cruz de Tenerife, desayunaba diariamente un señor apodado "El Barraquito", que pedía un café cortado largo, con leche condensada, un vasito de "licor 43", una corteza de limón y un fisquito de canela molida.

Los camareros, en cuanto le veían entrar, se apresuraban a realizar tan deliciosa mezcla, muy popular en las cafeterías tinerfeñas y totalmente desconocida en otras ciudades del Archipiélago y de la Península. Eso sí, en la actualidad se prescinde de algunos de los ingredientes para evitar melopeas a primeras horas de la mañana.

Pero existen otras versiones, también creíbles. Hay quien afirma que fue inventado por Manolo Grijalbo, un camarero -o dueño- del kiosco que estaba situado frente a la marquesina del Puerto, lugar que servía de punto de encuentro y tertulia de los más variopintos personajes: artistas, estudiantes, músicos, trabajadores...

Parece más fiable la primera versión. En cualquier caso, quien tuviera la feliz ocurrencia ha de ser felicitado, porque los barraquitos son una auténtica exquisitez para desayunar y a cualquier hora del día. Los foráneos que nos visitan y los saborean por primera vez intentan llevarse siempre la "receta" a su tierra para "comercializarla" allí.

El truco

Existen varias recetas para elaborar un excelente barraquito y EL DÍA ha escogido una de ellas, posiblemente la original.

Se coge un vaso pequeño de cristal (de los de vino) y a continuación se pone un poquito de leche condensada para añadir, más tarde, café y leche natural hasta completar el vaso.

A continuación, se pone un chorrito de "Tía María" o de "Licor 43", que son bastante dulces, una ramita de canela y una corteza pequeña de limón.

La forma de tomarlo es muy sencilla. Es recomendable hacerlo en buena compañía, en animada charla y en una de nuestras Islas Occidentales.

Aunque también en la Península han parecido establecimientos en los que se sirve, tal es el caso de Galicia o Madrid.

En cualquier caso, es mucho más recomendable un barraquito que un "miserable". ¿Qué es esto? Muy sencillo: café descafeinado, con leche desnatada y sacarina. Ahí es nada.