Gastronomía
EL SUMILLER J.D.HERRERA

La CARA del vino


29/jun/02 1:32 AM
Edición impresa

LA ETIQUETA en sí misma representa la tarjeta de identidad del vino y del canal de comunicación entre el consumidor y el producto. Como todo canal o medio dentro de un proceso de comunicación, puede sufrir una serie de interferencias producidas por el desconocimiento o por una interpretación errónea de los códigos establecidos en la etiqueta.

La intención de ese breve informe es conocer el vino desde el momento en que se tiene una botella ante sí hasta el instante mismo de descorcharla para que el vino sea degustado.

La etiqueta dice con sobrada exactitud lo que hay dentro de la botella, incluso nos descubre el significado del vino en el mercado o en la mesa.

Nos informa de forma rápida y visual de los principales datos del producto que vamos a degustar: tipo de vino, color, año de cosecha, edad, origen, calidad y variedad de la uva.

Se entiende por etiquetado el conjunto de designaciones, menciones, signos, ilustraciones o marcas que caracterizan un producto y figuran sobre el propio envase, así como cualquier otro tipo de dispositivo o cierre de etiquetas colgantes. Éstas deben contener toda la información necesaria para el consumidor, debemos pensar también en contraetiquetas, collarines y cápsulas e incluso en grabaciones directas sobre el envase.

Las etiquetas, de muy diferentes diseños, deben incluir de forma clara y destacada los siguientes datos: el nombre o razón social de la firma, el número de registro de la planta envasadora, región de la que procede y graduación alcohólica.

EL SUMILLER J.D.HERRERA