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Una mala de las buenas

La actriz venezolana, afincada en Tenerife, recuerda con cariño su personaje de Marión en "Cristal", y asegura que prefiere ejercer de villana en las telenovelas, "pues es mucho más enriquecedor y con más matices para un actor".
MARISOL BARROSO, Tenerife
25/abr/06 17:59 PM
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Uno de los mayores retos con los que se encuentra un profesional de la interpretación es hacer un papel en el que pueda desplegar toda su creatividad. Para Marita Capote, actriz venezolana afincada desde hace algunos años en Canarias, este papel le llegó con "Cristal", la archiconocida telenovela venezolana, que se hizo popular en todo el mundo en los años 80, y en la que interpretaba a Marión, una perversa mujer que hacía lo posible para acabar con la protagonista (papel al que daba vida Janette Rodríguez). Desde entonces, ha llovido mucho, y Marita ha podido llevar a cabo multitud de personajes en distintos registros, aunque admite que, "sin lugar a dudas, los que más satisfacciones le ha reportado han sido los de villana. "Hacer de mala es mucho más entretenido, vives más la interpretación, te sientes muy vital al estar todo el día haciendo cosas y, por si fuera poco, obtienes más reacciones del público", comenta la actriz, a la que podemos ver cada día en el espacio de la Televisión Autonómica "El Expreso", comentando la telenovela de la misma cadena "El amor no tiene precio".

Marita, de padre cubano y madre grancanaria, se estableció hace ya unos años en las Islas, donde encontró el amor y contrajo matrimonio con un herreño. Aunque siempre tira la tierra, nunca se ha arrepentido de establecerse en las Islas, donde se siente "como en casa" y donde tiene multitud de amigos. Su último culebrón, "Inocente de ti", lo hizo en Miami hace ahora un año y en él hacía un personaje "de una naturaleza más normal, con momentos malos y buenos, pero no era tan mala".

Marita, que empezó en la interpretación en su país cuando era muy jovencita, junto a su hermana Tatiana, también actriz, no considera que en los últimos 20 años el género de la telenovela haya evolucionado tanto. "La receta sigue siendo básicamente la misma: "amor, odio, celos y rivalidades que hacen que el espectador se sienta identificado con las historias, que desee vivirlas en primera persona". En opinión de la venezolana, los buenos actores, como cuando se interpreta una escena de amor, son los que son capaces de transmitir un sentimiento a la audiencia, a pesar de que "en la vida real pueden llevarse fatal. Ahí radica la diferencia entre un buen actor y otro mediocre", explica.

Sin embargo, a pesar de que las historias no han variado sustancialmente, lo que sí se ha incrementado en los últimos años, a juicio de Marita Capote, es "el culto al físico en detrimento de la calidad interpretativa. Últimamente asistimos en las novelas a un desfile de chicos cachas, modelados en gimnasio, y de misses de belleza, que convierten a los actores en objetos desechables, que cuando pasan de moda, dejan de funcionar y por tanto, desaparecen de la televisión". Como ejemplo cita a "Pasión de Gavilanes", que "a pesar de tener una producción muy cuidada, la gente lo que más recuerda no es la trama, sino lo estupendas que estaban las señoras y los caballeros, muy ligeritos de ropa todos ellos", manifiesta.

A pesar de haber trabajado en multitud de telenovelas, la actriz no se considera una seguidora del género, con excepción, claro está, de "El amor no tiene precio", que comenta cada día en "El expreso", y reconoce que nunca ha visto las telenovelas que ha rodado. "Como mucho he visto cómo ha quedado una escena, pero nada más. A lo mejor, el hecho de que no las vea se debe a que ya sé como funcionan y no hay misterio para mí, porque sé cómo se hacen", indica. Marita es más aficionada a series de ficción como "Sexo en Nueva York", de la que es una auténtica adicta.