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"Con aplausos"


10/jun/03 10:05 AM
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El proceso al que tuvo que enfrentarse Huber Matos a finales de 1959, un consejo de guerra en toda regla, tenía todas perspectivas de acabar en un fusilamiento. Matos, con dignidad, exponiendo sus ideas, estuvo durante tres horas y media manteniendo su defensa ante más de mil militares. "Yo sabía que podía ser lo último que dijera en mi favor. Cuando acabé con mi alegato de defensa, aquellos mil militares arracaron en aplausos. Me conmocioné. Gracias a ello no fui fusilado y me encarcelaron. Castro me tenía en prisión con la idea de que yo no saldría de ella con vida. Yo también lo creía así". Tras los veinte años de prisión, con huelgas de hambre incluidas, "unos días antes de liberarme, en 1979, me dieron una paliza tremenda. Yo salí escoltado con un grupo numeroso de militares para el aeropuerto y allí permanecí varias horas esperando a que Fidel Castro se dignara a venir a despedirme. Pero al final, no llegó. Él sabía que si se hubiera presentado, yo, sin ningún tipo de presión, le hubiera dicho lo que pensaba de él y no hubiera tenido más remedio que callar o matarme. No se atrevió".