Internacional

Israel amenaza a Líbano y Siria por los ataques de la milicia Hizbulá

Fuentes oficiales israelíes informaron de que su gobierno ha presentado una queja ante la ONU, en la que se advierte claramente a Líbano y Siria de que si no contienen a los milicianos terroristas, Israel "tendrá que recurrir a los medios necesarios para defender a sus ciudadanos".
EFE, Jerusalén
10/ago/03 19:01 PM
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EFE, Jerusalén

El Gobierno de Israel amenazó ayer a Líbano y Siria con recurrir "a los medios necesarios para defender a sus ciudadanos" si no contienen a la milicia islámica pro iraní Hizbulá.

En una carta presentada al secretario general de la ONU, Kofi Annan, Israel ha denunciado los ataques de Hizbulá, respaldada por Damasco y Beirut, contra posiciones de su Ejército en la frontera con Líbano.

Fuentes oficiales israelíes informaron de que en la queja presentada ante la ONU, se advierte claramente a Líbano y Siria de que si no contienen a los milicianos, Israel "tendrá que recurrir a los medios necesarios para defender a sus ciudadanos".

La crisis que parece incubarse con Líbano y Siria coincide con otra latente entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) mientras se intensifica la violencia en Cisjordania y Gaza, donde el viernes, en Naplusa, perdieron la vida tres palestinos y un soldado israelí, a pesar de la tregua que hace seis semanas proclamaron las facciones armadas de la resistencia.

En las últimas semana, esquirlas de proyectiles que Hizbulá suele disparar contra aviones de la Fuerza Aérea israelí o de espionaje sin piloto, cayeron y causaron daños en pueblos de Galilea, en el norte de Israel, que tiene una frontera de 110 kilómetros con Líbano.

Según fuentes militares israelíes, los milicianos libaneses, que combaten con armas y munición que reciben de Irán a través de territorio Sirio, han disparado contra esos aviones, por considerar que violan el espacio aéreo de su país en sus vuelos de reconocimiento.

También reclaman como parte del territorio libanés un terreno conocido como las "granjas de Cheba", en la falda occidental del macizo del Golán, donde hace casi tres años secuestraron a tres soldados de una base militar de la zona cuando iban de patrulla.

"Nosotros no tememos una escalada, deben temerla los gobiernos de Líbano y Siria", afirmó el comandante militar del norte de Israel, el general Beny Gans.

La denuncia presentada al secretario general de la ONU, Kofi Annan, por el embajador israelí ante el organismo internacional, Dany Guillerman, siguió a los ataques del viernes de artilleros de esa milicia islámica pro-iraní.

"La escalada y la agresividad de Hizbulá -dice el mensaje- son prueba de que esa organización terrorista y los países que la respaldan aspiran a alterar la estabilidad en la zona a pesar de la retirada del Ejército israelí del sur libanés" en mayo del 2000, en cumplimiento de una resolución de la ONU de 1978.

Esa "zona de seguridad" fue mantenida por Israel durante 22 años. Primero con el argumento de que era imprescindible para proteger a los pobladores de Galilea de la guerrilla palestina instalada en Líbano meridional, hasta que Israel invadió a ese país en 1982 para erradicarla, y después contra la milicia islámica de Hizbulá.

Analistas israelíes interpretaban los ataques del viernes como una represalia por el asesinato, hace una semana en Beirut, de un oficial de enlace de Hizbulá con Irán. Este murió al producirse un atentado con coche bomba, que los integristas atribuyeron a "agentes sionistas".

La Fuerza Aérea y la artillería israelíes bombardearon intensamente posiciones de Hizbulá en el sur libanés. No se informó de víctimas en ninguno de los bandos, aunque un proyectil causó destrozos en una vivienda de la aldea drusa Majdal Chams, en la meseta del Golán.

Una copia de la queja israelí fue entregada al embajador de Siria ante la ONU, cuyo país es presidente de turno este mes del Consejo de Seguridad.

El diplomático sirio acusó a Israel de "provocaciones" contra Líbano al violar su espacio aéreo con vuelos de espionaje destinados a vigilar los movimiento de los guerrilleros de Hizbulá en el sur, y de unos 30.000 soldados sirios acantonados en ese país.