Internacional

Yaser Arafat se convierte en un héroe entre los palestinos y desafía a Israel

Muchos israelíes reconocen que la decisión del Gobierno de Ariel Sharon ha sido "un grave error" que únicamente ha conseguido reforzar la posición del presidente de la Autoridad Nacional Palestina, tanto en Gaza y Cisjordania como en el ámbito internacional. Ayer se dio un baño de multitudes en Ramala.
COLPISA, Ramala
13/sep/03 19:55 PM
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COLPISA, Ramala

Un héroe. Así es como ven los palestinos a Yaser Arafat después de que Israel decidiera el jueves por la noche deportarlo "en principio". Muchos israelíes reconocen que la decisión del Gobierno de Sharon fue un "grave error" que únicamente ha conseguido reforzar la posición de Arafat, tanto en Cisjordania y Gaza como en el ámbito internacional.

En la Mukata, su semidestruida residencia de Ramala, Arafat fue aclamado como un héroe por los centenares de palestinos que se congregaron para acompañarlo en la oración del mediodía. La oración se celebró en un edificio reconstruido que está junto a su residencia. Cuando Arafat, de 74 años, recorrió los cincuenta pasos que separan los dos edificios fue el delirio. Protegido por un gran número de guardaespaldas, Arafat apenas si pudo sonreír y hacer la uve de la victoria con ambas manos. "Abu Ammar (nombre con el que le conocen los palestinos) se queda aquí", gritó Arafat.

En la mayoría de las localidades de Cisjordania y Gaza, y en los campos de refugiados que hay en los países vecinos, tras la oración del mediodía se organizaron manifestaciones de apoyo a Arafat en las que participaron decenas de millares de personas.

Disturbios en Jerusalén

Los disturbios llegaron a Jerusalén. Una vez acabada la oración en la mezquita Al-Aqsa, grupos de jóvenes arrojaron piedras desde la plataforma de la Explanada de las Mezquitas contra el Muro de las Lamentaciones, donde estaban rezando grupos de judíos. La intervención de la policía fue inmediata. Los agentes entraron en la Explanada, dispararon balas de goma y usaron gases lacrimógenos. La última vez que se produjo una situación semejante fue hace casi tres años, cuando el entonces jefe de la oposición, Ariel Sharon, visitó la Explanada con la protección de un gran número de policías fuertemente armados, un incidente que hizo estallar la segunda intifada.

Cuatro policías resultaron "heridos ligeramente". No hubo heridos entre los judíos que rezaban en el Muro ni entre los musulmanes.

Ante la decisión de deportar a Yaser Arafat, las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa, que son las milicias de Fatah, advirtieron que si se consuma la expulsión, ellos golpearán a Israel "en todas partes".