Internacional

Detienen e interrogan a los dos sospechosos de matar a Bernal

Dos investigadores españoles que les tomaron declaración no los consideran autores materiales del asesinato. Mientras, fuentes policiales iraquíes dijeron que los detenidos eran los presuntos asesinos del agregado militar español.
EFE, Bagdad
18/oct/03 21:15 PM
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Dos detenidos relacionados con el asesinato del agregado de la embajada española en Bagdad, José Antonio Bernal, fueron interrogados ayer conjuntamente por la Policía iraquí y por dos investigadores españoles.

Los interrogatorios tuvieron lugar en la comisaría de Al Maamoun, sita en el barrio de Al Mansour, donde vivía Bernal y donde está situada la Embajada española.

Los investigadores españoles no consideran a esos detenidos autores materiales del asesinato, según fuentes próximas a la investigación.

Fuentes policiales iraquíes dijeron, por su parte, que eran los presuntos asesinos del agregado español. Según las fuentes, entre los detenidos, hay un hombre vestido como un clérigo chií, que podría ser el mismo que llamó a la puerta de Antonio Bernal el día de su asesinato.

Los dos investigadores españoles, que pasaron varias horas en la comisaría de Al Maamoun interrogando a los detenidos, no hicieron declaraciones a su salida.

Fuentes diplomáticas españolas consideraron, por otra parte, que la policía iraquí tiene prisa por ofrecer resultados concretos sobre la investigación, pero pusieron en duda que en sólo siete días de investigaciones se haya logrado capturar a los culpables y aclarar sus móviles.

Localización

Según dijo el jueves el capitán Baqer, encargado de la investigación iraquí, los sospechosos fueron fácilmente localizados gracias a los retratos robot confeccionados con los testimonios de los dos policías que presenciaron el crimen.

Baqer mostró dos de esos retratos, correspondientes a dos hombres jóvenes, de unos treinta años, uno de ellos con barba y bigote cortos y un turbante de los que suelen llevar los clérigos chiíes.

Según las fuentes iraquíes, uno de los retratos fue reconocido por un policía de los que suele custodiar la embajada como correspondiente al rostro de un hombre que había visitado la embajada -donde trabajaba Bernal- en varias ocasiones, lo que permitió acelerar las pesquisas.