Internacional

Los tiempos que corren


3/dic/03 23:27 PM
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COMO SI SE TRATASE de un pasaje de Fausto: "nada me gusta tanto como hablar de guerras y batallas los domingos y días de fiesta. Mientras que allá, a lo lejos, en Turquía, los pueblos se destruyen con furor... Soy de vuestro parecer, dice otro personaje de los de Goethe, poco importa que los otros se rompan la crisma y que todo se lo lleve el diablo, con tal de que en casa se disfrute de completa tranquilidad". La crueldad moral está servida pero no está reñida con el desatino a la invulnerabilidad que nos puede conducir la realidad imperante.

En efecto, ni el importante coste humano que supone la reconstrucción de Irak, ni la prevalencia de contraposición de medidas a adoptar, ni la diversidad de opiniones en la sociedad, ni la complejidad que subyace bajo la idea de democratizar lo que queda de Irak, parecen favorecer las primeras intenciones puestas en ello, ni en Afganistán ni en Irak, la "libertad duradera" está aún por dilucidar. Estas guerras han ido acompañadas de un cierto fracaso, bien es cierto, que este devenir caótico viene marcado desde la sombra asesina del terrorismo islámico, pero ello no es óbice para echar una mirada al pasado para ilustrarnos de la escasa pericia americana en temas de guerra y paz. Hoy ellos mismos se cuestionan la inoportunidad de esta guerra, el coste elevado que les ha supuesto bien merece replanteárselo, sobre todo, cuando han pagado con su propia vida muchos de sus soldados.

Retomando al poeta alemán, no es grato para mi hablar de guerras; es mejor hablar de paz, de concordia entre los pueblos, de diálogo constructivo... y a esto, es a lo que debemos aspirar. En una Europa unida los acuerdos unilaterales sobran, la paz se negocia en las cumbres de estados, se recogen en tratados internacionales, y se construyen desde una sociedad volcada al consenso: preconizando la tolerancia, defendiendo sin paliativos la no agresión: ni física ni dialéctica. Hablar hoy de paz, es difícil cuando Turquía entierra a sus muertos del atentado en Estambul; Italia llora aún los suyos. En el Norte de Irak 18 han fallecido en una Comisaría local después de que un coche cargado de explosivos irrumpiera contra ellos. En Croacia la oposición georgiana asalta el Parlamento. En Oriente Próximo, palestinos e israelíes buscan soluciones a la "Hoja de Ruta". Por lo que al País Vasco se refiere, la situación está en quieta espera, expectante a lo que suceda con el Plan "Ibarreche". ¿Me dejo alguna beligerancia en el tintero? Si hay alguien que conozca alguna otra, me haría un gran favor no contármela, mi ánimo se lo agradecería. ¿Podemos decir que vivimos una época particularmente agitada? No pretendo dar una visión catastrófica de la realidad que nos circunda, todo lo contrario, sostengo una absoluta creencia en el progreso, en la modernidad inherente al proyecto europeo, que triunfará después de superar los escollos del camino. Para eso tenemos que ayudarle todos sus miembros, inclusive España, sobre todo si sabemos darnos cuenta de las tretas embaucadoras en las que nos quieren meter algunos los nacionalismos utópicos, cuando sepamos establecer un modo de pensar que no coarte las libertades individuales, ni los derechos constitucionales y ello nos convierta definitivamente al español como figura señera de nuestro tiempo. Un tiempo marcado por los conflictos mundiales. "Pan y luces" dijo Godoy que quería para España allá por el 1790, pero hoy España necesita: equilibrio y progreso y eso se consigue siempre defendiendo la Paz.