Jornada Deportiva

Tira Joka y...

Estos enfrentamientos son realmente especiales, normalmente de grato recuerdo para la afición insular. En el calendario histórico del Tenerife está grabada con letras de oro una fecha, el 15 de mayo de 1998. Aquel día, el equipo canario protagonizó una gesta, un triunfo agónico que sirvió para mantener la categoría ante un Valencia tan poderoso como éste.
30/mar/02 14:15 PM
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LUIS BRETÓN, S/C de Tfe.

Quedaba una jornada. El Tenerife necesitaba puntuar ante el Valencia e incluso ganar, dependiendo de los resultados. También podía perder, pero sólo si Compostela y Oviedo empataban entre ellos y el Mérida no pasaba de un empate. Un lío, demasiadas combinaciones como para dejar su destino en los brazos del azar.

El 15 de mayo de 1998 terminaba la Liga. El agua llegaba al cuello de un Tenerife agobiado por su mal inicio y reflotado tras la llegada de Juan Manuel Lillo al banquillo, sustituyendo al portugués Artur Jorge, quien a su vez había reemplazado a Víctor Fernández.

Esa jornada era decisiva. Salamanca y Tenerife tenían 42 puntos; Compostela, 41; Oviedo, 40; Mérida, 39 y Sporting, 13. La permanencia estaba en juego porque se rifaban una plaza de descenso (la otra ya la tenía adjudicada el Sporting) y dos de promoción. El rival era el Valencia; el escenario, el Rodríguez López. Lleno.

En el Valencia, los titulares eran Zubizarreta (jugaba su último partido), Djukic, Mendieta, Fernando, Illie, Carboni, Vlaovic, Anglomá, Milla, Cáceres y Soria. Un equipazo. En el Tenerife salían Unzué, Llorente, Alexis, Vierklau, Dani, Jokanovic, Emerson, Pinilla, Slovak, Domingos y Felipe.

El choque comenzaba con problemas. Vierklau se lesionaba y Mata entraba por él. A los 18 minutos, Illie firmaba el 0-1 y Felipe igualaba a los 28 tras una jugada personal. Fernando casi hacía el 1-2 antes del descanso.

El penalty de Daudén

El segundo tiempo se caracterizó por la tensión, las entradas bruscas y el gol que, anotado por Fernando, parecía decisivo (1-2, minuto 78). Pero la respuesta local era increíble. El portugués Domingos "justificaba" su fichaje con el 2-2 del minuto 80 y apenas un minuto después el árbitro, Daudén Ibáñez (el mismo que pita hoy) señalaba un riguroso penalty de Anglomá a Jokanovic que el serbio transformaba. El Mérida perdía con el Celta y el Oviedo caía por la mínima en Santiago. Eso ya no importaba porque el Tenerife había ganado. Otra fiesta.

¡Barcelona, traidor!

En esa última jornada de la temporada 1997-1998, jugada un viernes, el Barcelona, que ya era campeón, recibía en el Nou Camp al Salamanca. Un triunfo blaugrana hubiese permitido al Tenerife empatar con el Valencia para escapar de la promoción. Durante toda la semana se había hablado de la buena relación existente entre las entidades presididas por Javier Pérez y José Luis Núñez. Incluso los futbolistas del club catalán se habían apresurado a afirmar que no regalarían nada al conjunto charro. Resultado final: 1-4. En el Rodríguez López, donde a causa de este resultado y del triunfo del Compostela sobre el Oviedo se sufría en el descanso porque el Tenerife se hallaba en puestos de promoción, los gritos en contra del Barcelona reflejaban la enorme indignación de la afición blanquiazul. Menos mal que al final del partido, con el gol de Jokanovic, se hacía valer la autodependencia insular.

Antecedentes blanquiazules

El Tenerife ha sido superior al Valencia en el Rodríguez López, donde el club levantino sólo ha podido ganar en una de sus once visitas, todas en Primera División. Fue en la temporada 94-95, con goles de Mijatovic y Salenko. Desde entonces, las victorias fueron siempre para los tinerfeñistas.