Jornada Deportiva

Montgomerie y Langer quedaron empatados en el VOLVO MASTERS

La falta de luz impidió que se pudiera finalizar el desempate entre los dos jugadores y al final se repartieron el premio en metálico destinado al ganador. Fueron los golfistas más brillantes en la última prueba del circuito.
11/nov/02 15:26 PM
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EFE, San Roque (Cádiz)

El sol que presidió los cuatro días de competición del Volvo Masters en Valderrama abandonó al escocés Colin Montgomerie y el alemán Bernhard Langer en su litigio en el desempate y, tras dos hoyos, la oscuridad obligó a ambos a compartir el último título de la temporada en Europa.

Los dos viejos zorros del circuito europeo protagonizaron un duelo que quedará grabado para siempre. Montgomerie, de 39 años y 7 Ordenes de Mérito ganadas de forma consecutiva (1993-1999), y Langer, de 45 y 41 títulos continentales en su palmares, fueron los supervivientes del infierno y el viento de Valderrama.

Caídas la modestia del galés Bradley Dredge, en el hoyo 15, y antes la juventud de Sergio García, líder y aspirante, respectivamente. Empequeñecida la fuerza y ensalzada la debilidad mental del argentino Ángel Cabrera (cuarto al final), Langer y Montgomerie aceleraron al unísono en un final plagado de incidentes hacia un desempate trabado, que dejó casi sin interés la segunda Orden de Mérito consecutiva que consigue el surafricano Retief Goosen.

La suerte del escocés comenzó a tomar forma en el "green" del hoyo 10. Monty tocó un putt desviado y enseguida volvió a golpear para embocar. La bola se reclamó que, en ese intervalo, no se había detenido, lo que al final no se confirmó por el director del torneo y se libró así de una penalización de dos golpes.

Después, y tras conseguir el escocés irascible un "birdie" en el hoyo 16, su posterior salida fue a parar a los cipreses que arropan la calle del 17, con la fortuna de que la bola rebotó hacia un zona cómoda de "rough" (hierba alta). Después vendría otro "birdie" en ese temido hoyo 17 para ponerse por delante de su ya único rival: Langer.

El duelo estaba servido. La frialdad germánica contra el carácter indomable del escocés, que aún tenía ventaja en la última bandera.

Pero Monty desperdició ese margen al cometer un postrero "bogey". El escocés gritó, señaló al espectador que se había movido y al fotógrafo que había disparado su cámara. Pateó la silla de la caseta de control de firmas y mostró su peor cara. Sin embargo, todo ese montaje no le sirvió para evitar el desempate.

Langer, frío, con sus zapatos con la bandera europea grabada en el talón, y el escocés de mal carácter debían jugar un desempate a muerte súbita.

Por fin ganó el escocés uno de estos duelos, aunque fuese compartido con Langer. Gracias a la oscuridad, tras dos hoyos jugados llenos de despropósitos salvados y emoción a borbotones, Langer y Montgomerie fueron obligados a firmar tablas y repartir el premio en metálico destinado al ganador.