Jornada Deportiva

Un tercio de Liga, un tercio de pena

Si hubiese perdido ocho encuentros, el Tenerife podría tener los mismos puntos que ahora. Su balance es muy malo, tanto que está a un partido del descenso y a casi tres del ascenso. Horrible.
9/dic/02 15:40 PM
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LUIS BRETÓN, S/C de Tfe.

Sin en vez de sumar diez empates hubiese conseguido uno, repartiendo el resto (nueve) en tres victorias y seis derrotas, ocuparía hoy el mismo puesto. El juego numérico, fácil de entender si se lee despacio, es una prueba de lo poco que vale acumular los puntos de uno en uno en esta Liga. Con ocho derrotas, el Tenerife podría estar en el mismo sitio que ahora. Visto así es un horror cuyo efecto práctico coincide con la realidad.

La Liga de Segunda División ha consumido ya un tercio de su duración. Se han disputado catorce de las cuarenta y dos jornadas del calendario. El equipo insular suma dieciséis puntos y ocupa la decimoquinta plaza de la clasificación. Si mantuviera la tendencia actual, acabaría la competición con cuarenta y ocho puntos (Levante y Nastic bajaron a Segunda B con 49 y 50, respectivamente, el año pasado). O sea, que o cambia la racha o debe luchar como un modesto más por conservar la categoría.

Comparándolo consigo mismo, pero hace unos años, este Tenerife es mucho peor que el de Castro Santos (1999-2000) y, por supuesto, que el de Rafael Benítez (2000-2001). El año posterior al primer y único descenso de la década de los noventa, el equipo contabilizaba veintiún puntos en el primer tercio del campeonato. En aquella Liga, Castro Santos había sustituido al italiano Sandreani en la séptima fecha por tener "sólo" ocho puntos en las primeras siete fechas. Al final, el Tenerife terminaba decimocuarto.

Hace dos temporadas, el Tenerife prácticamente doblaba el número de puntos que tiene ahora. En catorce encuentros conseguía treinta y se encaramaba, por quinta jornada consecutiva, al liderato de una Liga en la que también participaban, entre otros, Atlético de Madrid, Betis y Sevilla, siendo estos dos últimos los que acompañarían al Tenerife a Primera.

A todos los niveles

La cruel realidad clasificatoria del conjunto insular responde a una irregularidad preocupante. El entrenador Ewald Lienen parece seguir buscando a estar alturas un once que ofrezca garantías. El pasado sábado introdujo hasta cinco cambios en un intento desesperado que tampoco ofreció resultados. En lo que va de Liga, se podría afirmar que no han sido más de cuatro (Terrassa, Xerez, Zaragoza y quizás Sporting) los partidos que el equipo ha merecido ganar. Sus goles anotados (16) y encajados (15) son dos síntomas más de la pobreza estadística a la que parece atado este equipo, que ha trasladado el nerviosismo a instancias paralelas como la dirección deportiva y la institucional.

Eso sí, en ganas, en juego limpio y en número de empates va primero. Sin duda, el Tenerife es una pena de equipo.