Jornada Deportiva

La reconstrucción


2/ene/03 10:44 AM
Edición impresa

CONSTRUIR ES DIFÍCIL, pero tiene un pago de gratitud que actúa como un motor y alimenta el orgullo del nuevo gobernante. A partir de esta tarde, cuando se reúnan por primera vez y empiecen a cambiar cosas, los nuevos miembros del consejo del Tenerife compensarán sus esfuerzos con los alicientes de ver sus primeros frutos.

De lo primero que tienen el deber de presumir es de pagar a los empleados y a los jugadores, para poder empezar a exigir. Entran en un club con enormes problemas, con grandes carencias y con notable improductividad. Además, llegan con las limitaciones de tiempo que produce la dichosa inmediatez que preside el mundo del fútbol. Por ejemplo, el equipo viaja mañana y juega pasado si acaso se solventan los problemas existentes con la agencia de viajes.

Así de trepidantes serán los primeros meses, en los que hay que prescindir de la tentación de exigir, porque los ideales del programa de gestión de este grupo no van a ser posibles hasta dentro de unos años, cuando ya remozados los cimientos y colocadas las primeras piedras de la reconstrucción llegue el momento de decorar el club a su manera. Es una tarea muy dura, con la carga de resignación que requiere gastarse en tapar agujeros ajenos, pero imprescindible para poder igualar el terreno y construir el futuro a su manera. Paciencia.