Jornada Deportiva

Molinos de VIENTO

Cuatro para tres puestos. Amaral les amplió el campo de acción y los hizo decisivos en la organización defensiva del equipo. El último reducto. Les llegan todas... Y casi siempre rebotan.
28/feb/03 10:58 AM
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Las frases

ERICK CANINO, S/C de Tfe.

Pocas veces se habrán visto en un marco similar como el que vivieron en Oviedo 90 minutos de asedio casi constante. Les llegaron de casi todos los lados. Y la repuesta fue siempre la misma. Así, el cuadro asturiano no recogió nada.

Para destruir han quedado ellos. Los tres centrales, el cambio en el que Amaral ha asentado las bases de su proyecto en el Tenerife. Hasta el momento cuatro hombres se han relevado en esa demarcación: Alexis, Corona, David Charcos y Óscar Álvarez.

Desde el cambio de director en el banquillo, el Tenerife ha multiplicado su rentabilidad en las dos áreas. En ataque fue capaz de sumar hasta once goles en sólo tres partidos. Y en el otro extremo ya ha firmado tres participaciones sin recibir castigo: Ferrol, Oviedo y Getafe. Sólo Las Palmas y Compostela tuvieron suficiente como para hacerle un gol.

Los protagonistas quieren repartir méritos. Se aíslan de la fuente de elogios que se ha generado en torno a ellos en las últimas semanas y apuntan que es la generalidad del grupo la que realmentelos hace fuertes.

David Charcos refleja este sensación con contundencia: "Se habla mucho de la labor de los centrales, pero hay que ir más allá y pensar que el trabajo defensivo lo está efectuando todo el equipo. No es justo señalar que somos nosotros los que mantenemos el portal a cero".

Y hay más, porque todos coinciden en aclarar que la capacidad para entrar en el once es la misma en todos los jugadores. Corona hace balance: "Ya se vio el pasado sábado en Oviedo. Entró Óscar Álvarez y el equipo mantuvo la misma seguridad en defensa. Este fin de semana será Alexis el que no pueda jugar y ya sabemos que el que entre lo hará igual de bien que el resto".

Como sea. David los ha puesto juntos como base en el entramado defensivo con el que quiere restar a los rivales hasta sumar lo suficiente para llegar a la Primera División.

El resumen de la mutación del Tenerife presenta unos números casi escandalosos. Cuatro triunfos sobre cinco partidos, doce goles a favor y sólo dos recibidos. Un golpe de matemáticas para ahuyentar a los descreídos y darle crédito a una ilusión casi desmedida.

Y todo nace desde atrás. Para las acometidas de la Segunda División, David despertó a Goliat y lo arropó con molinos de viento.