Jornada Deportiva

Austeros o tiesos


L. BRETÓN, S/C de Tenerife
15/ago/03 11:48 AM
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L. BRETÓN, S/C de Tenerife

El Tenerife no es el único club obligado a soltar lastre. Lejos queda aquella época en la cual el número de fichajes sobrepasaba la decena cada temporada. Si no ocurría así, si no se sumaban muchos refuerzos, la afición rugía expresando malestar, como si el simple hecho de elevar el número de refuerzos constituyera una garantía de éxito. Nada más lejos de la realidad.

Que el fútbol ha cambiado es una verdad como un templo. El mercado no mueve sus piezas y las estanterías permanecen invariables, con sus frutos expuestos a un alto precio y sin compradores adinerados. No hay movimiento. Crisis pura.

El Tenerife, club que compró mucho y mal (contratos de larga duración) en la época de las vacas gordas, sufre muchísimo en la actualidad ante el inmovilismo generalizado y también frente al interés particular de quienes viven acomodados a su sombra.

De hecho, la relación de transferibles es, a estas alturas de la pretemporada, aún mayor que la de fichajes. La entidad que preside Pérez de Ascanio luchó para quitarse de encima el peso de la ficha de Hugo Morales, negoció la salida "a medias" de Marioni y trabaja para abrir la puerta a Federico Lussenhoff. Barata puede seguir, pero es mejor que salga para aliviar la economía de la entidad. Iván Ania gana aquí lo que jamás pensó a cambio de tan poco.

Lo que ha podido

El Tenerife ha hecho hasta el momento lo que ha podido: sobrevivir. Una empresa en crisis intenta aliviar costos para sanear deudas. La repercusión efectiva en el plano deportivo es la salida en masa de futbolistas. Jordi Ocaña, Veljko Paunovic, Sergio Aragoneses, Valerio, Alexis Suárez, Bruno Marioni (cedido), Germán García, Jacob González, Dani González, Hugo Morales, David Charcos, Pep Lluis Martí, Bino, Ayoze Díaz, Quico Torres, Rafa Ponzo y Talavera ya no son jugadores del Tenerife. Ese elevado número de despedidas contrasta con el de altas (Álvaro Iglesias, Djukic, Keko e Ismael, más las probables de Rogerinho, Andrade, Fabio Carvalho y alguno más).

En términos financieros, la entidad considera que con las medidas ya tomadas el ahorro presupuestario se eleva ya a unos cinco millones de euros, hecho que favorecerá la reducción de la deuda que ahoga sin tregua a la entidad.

Sobrepasado el punto extremo del 31 de julio, el Tenerife intenta restablecer el equilibrio pujando por la cantera, un recurso barato y necesario. Y si la apuesta es sincera, como parece el caso, el futuro abre una ventana a la esperanza.

La aspiración de jugar en Primera debe basarse en consolidar un proyecto desde abajo. Hasta ahora, la casa se empezó por el tejado.