La Laguna

Calidad y cercanía al cliente, la premisa

El mercado municipal de La Laguna afronta el futuro inmediato con algo de incertidumbre, pero con la profunda fortaleza que le dan la tradición y unas especiales características, además de la gran capacidad de trabajo que ofrecen cada día sus 150 comerciantes.

JOSÉ D. MÉNDEZ, La Laguna
9/mar/03 14:22 PM
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JOSÉ D. MÉNDEZ, La Laguna

No hace demasiados años, unos cinco, que Adoración Ferraz se estableció como vendedora en el mercado de La Laguna. Eso sí, resultan suficientes para apreciar todo lo que supone para la ciudad este centro neurálgico de la actividad mercantil y valorar el esfuerzo del colectivo de comerciantes desde la responsabilidad de presidenta de su junta directiva.

Ferraz comenzó su diálogo con EL DÍA señalando que "la historia del mercado se remonta casi al mismo momento de la Conquista y configuración de La Laguna como ciudad, la primera de Canarias, y, por lo tanto, es pionero en el Archipiélago. Las ventas se realizaban tradicionalmente en la misma plaza del Adelantado y no sólo venían los vecinos a título individual, sino los propietarios de pequeños negocios que, tradicionalmente, se han surtido en el mercado.

Luego, los puestos iniciales pasaron al patio original, que es donde actualmente se venden las flores. Bastante más tarde, en los años cincuenta del siglo XX, tuvo lugar la edificación del primer recinto cerrado. Por último, una nueva remodelación con el segundo patio y la pescadería completaron el aspecto actual que tiene el mercado".

Unos 150 comerciantes desarrollan cada día su actividad en este "templo" del comercio cotidiano, junto al mercadillo del agricultor y los puestos de ropa que configuran un anexo más moderno.

En cuanto a la distribución geográfica de los puestos, la presidenta indica que "hay un poco de todo, porque algunas carnicerías, por ejemplo, están a la entrada. Y es que tradicionalmente se han ubicado allí, pero sí se respeta más o menos los bloques, según los sectores. Existe una zona de pescadería donde se encuentra todo fresco; otra para los puestos de verduras en el segundo patio el interior y la destinada a las flores, etcétera".

Un perfil nítido

El cliente del mercado lagunero suele tener un perfil muy marcado y Adoración Ferraz considera que "no ha cambiado respecto al de otras épocas. Lo que viene a buscar es calidad y productos que piensa que no va a encontrar en ningún otro lado, y, precisamente, eso es lo que queremos ofrecerle; deseamos que se combinen los dos aspectos característicos de la oferta y la demanda en este tipo de centros de comercio. Además, pretendemos ofrecer un trato directo y cordial, en el que comerciante y consumidor lleguen a ser hasta amigos, con gran confianza. Lo ideal es que el cliente salga satisfecho y seguro del producto que ha adquirido".

"Insistimos en el concepto de calidad, no sólo en este mercado sino en cualquier otro, en relación a una gran superficie u otro tipo de comercio. Nosotros mismos acudimos a los puntos de venta y escogemos la mercancía que luego ofrecemos. La relación calidad - precio estimo que es muy buena".

El mercado abre sus puertas, dependiendo de los días, a las cinco, las seis o las siete de la mañana. Las cierra a las dos de la tarde, salvo los lunes (a la una), toda la semana, incluidos sábados y domingos.

El abastecimiento diario "es muy variado. Hay agricultores que venden aquí de forma directa, igual que acudimos a Mercatenerife, la Lonja o el Matadero". "En cuanto al mercadillo del agricultor - continuó - , se abre martes, jueves y sábado, y ya es una tradición. Los vendedores deben acreditar su condición para poder estar allí".

Sobre el futuro, Ferraz afirmó que "hay gente que plantea fomentar actividades paralelas como los rastros, aunque no en domingo, porque aquí, al contrario que en Santa Cruz, no hemos padecido períodos de crisis". "De los planes municipales - concluyó - no sabemos nada, hay un vacío antes de las elecciones. Espero que con la ayuda de los autoridades el futuro sea bueno. El mayor problema es el de los horarios, porque la gente que trabaja no puede venir a comprar".