La Laguna

Instituto de Canarias Cabrera Pinto


13/nov/03 14:32 PM
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EN LA SEÑERA PLAZA de la Junta suprema de esta urbs máter lagunera, y en la placa que ilustra el busto del conspicuo y egregio don José Tabares Bartlett, se puede leer: "Tener para la ofensa recibida,/ pronto perdón/ y olvido para el daño/ y siempre exenta de maldad y engaño,/ llevar la frente por el mundo erguida". Propincuo a ella, a la plaza, se alza vetusta pero rezumante de historia canaria la institución docente por antonomasia, el Instituto de Canarias Cabrera Pinto, cuna cultural de la provincia de Canaria a la sazón y, más luego, espacio reservado a preclaros, ilustrísimos, doctos y descollantes canarios que lo fueran docentes y discentes, respectivamente. Obviamente, me estoy refiriendo al bachiller. Ergo, por mor de una inaceptable e inexplicable motivación (siempre son los políticos los que la encharcan), cesará en breve en su legendaria e importantísima labor para el que fue pensado: la docencia. ¿Le reservarán a la Universidad de La Laguna el mismo final?

Ahora, y como siempre ocurre en estas lides, nuestros esclarecidos ediles nos van a privar de uno de los emblemas que ha dado, da y supongo que dará, lustre y tronío a San Cristóbal de La Laguna. Otra trastada más, como no podía ser menos, aunque con el importante matiz de que esta vez no debemos permitir que constituya una de las tantas que a la chita callando van amenguando nuestra hacienda patrimonio-vivencial y nuestra honra culturo-arquitectónico-social. Porque no se trata de un simple quítame allá esas pajas. Hablamos de algo mucho más importante y hondamente significativo. Nos estamos refiriendo a la supresión (por la puerta de atrás para variar) de lo que es el leit motiv de esta institución: la enseñanza (ya se sabe que muerto el perro, se acabó la rabia). Por el instituto Cabrera Pinto ?yo no tuve esa suerte tan especial, ya que el Preu lo cursé en el Instituto de Enseñanza Media Pérez Galdós, en Las Palmas)? han desfilado infinidad de generaciones de estudiantes y profesores. Unos y otros, ambos a dos, guardan un recuerdo singular y entrañable de su estadía en dicha institución (eso es lo que me han manifestado muchos de los que por allí pasaron) y, por ende, no están dispuestos a que se cierre y se dedique a museo. Sé, a ciencia cierta, que se están recogiendo firmas para evitar tan nefasta y nefanda decisión. La pretensión es agrandar la sala de exposiciones que ya hay en el instituto (se les ha hecho pequeña la ya existente) y desplazar a los alumnos y profesores al nuevo instituto (a todas luces insuficiente) o a otros en el caso que no quepan todos. Si esto permitimos, mereceremos el solemne desprecio de todos los que lo han hollado y ya no están entre nosotros.