La Laguna

Gran solemnidad en la festividad de la Virgen de La Concepción

La venerada imagen data de 1849 y es obra del escultor de La Orotava Fernando Estévez. Con anterioridad, en el año 1541, la iglesia tuvo otra talla que cambió su posición de sentada a de pie.
D.B, La Laguna
9/dic/03 14:33 PM
Edición impresa

La ciudad de La Laguna celebró ayer con solemnidad la festividad de la Virgen de La Concepción, alcaldesa honoraria perpetua de Aguere.

Los actos se iniciaron, a las 7:00 horas, con el Rosario de la Aurora desde la iglesia de San Juan Bautista hasta la parroquia matriz de Nuestra Señora de La Concepción.

A las 11:00 horas dio comienzo una función religiosa, que fue presidida por el obispo de la Diócesis de Tenerife, Felipe Fernández García, quien, al final de la misa, impartió la Bendición Apostólica a los fieles.

Acto seguido, dio comienzo la procesión de la Virgen de La Concepción, quien, de manos del párroco de la iglesia de la Purísima, recibió el bastón de mando de la alcaldesa, Ana Oramas, que presidió los actos, acompañada de miembros de su corporación.

La venerada imagen recorrió la ciudad junto a las hermandades de la Purísima y el Santísimo.

Esta Virgen goza en La Laguna de gran devoción y su historia se remonta al siglo XVI, ya que desde el año 1541, o algunos antes, Isabel Ramírez, mujer del conquistador Juan Méndez, donó a la parroquia una imagen de la Concepción con el Niño Jesús al brazo. Desde que fue donada, la imagen empezó a figurar y a recibir los cultos como patrona titular de la iglesia.

A esta Virgen se le dio culto en el altar mayor, y el obispo Martínez dispuso en 1605 que fuera colocada en el micho que por su orden dejó desocupado el sagrario, en la pared lateral de la capilla, para que fuera más fácil sacarla en las procesiones. Se dispuso que se le hicieran a la imagen unas andas de madera liviana.

Restauración de la imagen

En 1655, la Virgen tenía algún quebranto, por lo que trajeron de La Orotava al escultor Quevedo para restaurarla. Es de creencia que este artista fue el que cambió la posición de la imagen de sentada que tenía a la de pie. La reparación se costeó con dinero de la iglesia y no con fondos de los herederos de Isabel Ramírez.

Por este tiempo, el obispo Francisco Sánchez de Villanueva regaló a la Virgen un vestido de brocado y la generala Beatriz Carrillo de Guzmán le obsequió una guarda infante de mucho costo, que enriquecieron el guarda ropas de la Virgen que era variado, rico y abundante, y del que en el año 1697, como destaca el historiador José Rodríguez Moure, "se le vendieron a la Fábrica varias piezas de los colores verde, morado y blanco para ornamentos, por valor de 1.400 reales, cantidad con que se ayudó a la labor del magnífico trono de plata que aún existe para el culto de la Patrona".

La Virgen de la Concepción llegó a tener un gran caudal en joyas y alhajas para el culto y su cofradía, que fue una de las más antiguas de la ciudad y de las más ricas.

Es de destacar que, no estando la imagen a la altura que exigían los tiempos, el presbítero Cándido Rodríguez del Rey encargó en 1849 al escultor Fernando Estévez la bellísima talla que hoy tiene la parroquia de La Concepción y que recibe cada 8 de diciembre el fervor del pueblo lagunero.